La presidencia palestina califica de bofetada la ampliación de asentamientos en Jerusalén este con 900 casas
02 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Israel y el grupo chií libanés Hezbolá hicieron ayer un intercambio a través de la Cruz Roja por el cual un espía colaborador de Hezbolá preso en Israel fue canjeado por los restos mortales de soldados israelíes fallecidos en la guerra del 2006 en el Líbano entre Israel y los milicianos del grupo chií.
El liberado es el libanés Nesim Naser, quien pasó seis años en una prisión hebrea acusado de espionaje y colaboración con Hezbolá.
El portavoz de Hezbolá, Wafik Safa, dijo que la liberación de Naser entra en el marco de un canje de prisioneros con Israel, que incluye la devolución de restos de soldados israelíes que habían quedado en el Líbano después de la guerra del verano del 2006. Aunque Safa no lo aclaró, parece ser que estos restos no pertenecen a los soldados Ehud Golwasser y Eldad Regev, cuya captura por Hezbolá en julio del 2006 desató la guerra con Israel. Al llegar al Líbano, Naser manifestó su agradecimiento al jefe Hasán Nasralá.
Por otra parte, Israel dio ayer go un nuevo impulso a la colonización de Jerusalén Este, ocupado y anexado, en vísperas de que su primer ministro, Ehud Olmert, se reúna con el presidente palestino, Mahmud Abás, antes de hacerlo con George W. Bush en Washington. Saeb Erekat, asesor de Abás, calificó de «bofetada» al proceso de paz el anuncio de que construirán unas 900 viviendas en asentamientos en Jerusalén Este. La expansión de los asentamientos «viola el derecho internacional», afirmó.