La invasión de basuras agrava el caos en Nápoles y los médicos denuncian la dramática situación higiénica
INTERNACIONAL
De nuevo revuelta en Nápoles, esta vez a causa de las basuras que otra vez se acumulan en sus calles. A pocas horas de que el Gobierno de Silvio Berlusconi se reúna en la ciudad para celebrar su primer Consejo de Ministros, la emergencia vuelve a ser alta, ya que los planes para deshacerse de los residuos no han alcanzado sus objetivos.
Por ironías de la vida, mientras se acumulan más de 4.000 toneladas de basura en las aceras, el domingo en la ciudad se celebró una jornada dedicada a la ecología. La rabia de los napolitanos estalló una vez más y durante la noche quemaron numerosos contenedores, bloquearon carreteras y vías ferroviarias. A todo esto se unió ayer una huelga salvaje de los transportes, que ha sumido a la ciudad en el caos.
Además, Nápoles empieza a sufrir las consecuencias de las altas temperaturas, casi veraniegas, y al olor a podrido se le une el de residuos quemados.
La alarma sanitaria empieza a ser una realidad, de la que el colegio de médicos de la ciudad ya ha advertido por boca de su presidente, Giuseppe Scalera, quien ha explicado que «la situación higiénica tiende a hacerse dramática» y hay riesgo de epidemia. Además, advirtió del aumento del número de ratas, que transmiten a través de la orina la leptospirosis, una enfermedad que entra en el organismo por la piel o las mucosas y se disemina por la sangre atacando diversos órganos.
A esto hay que añadir, dijo, el peligro de las dioxinas emanadas en las quemas de residuos, que pueden ocasionar un aumento de tumores.
La mano de la Camorra
El sentimiento de la gente es de desesperación. La situación está fuera de control y los napolitanos se sienten abandonados por un Estado del que siempre han desconfiado.
El clima de tensión en la ciudad aumenta día a día. «La situación social es de extrema gravedad», denunció el fiscal Donato Ceglie en una entrevista a la emisora pública Rai. El fiscal teme que se registre una «revuelta general» encabezada por bandas de jóvenes que organizan ataques contra los bomberos y la policía en pleno casco histórico de Nápoles. «Todo lo que sucede en Nápoles involucra a la mafia napolitana, que aprovecha toda crisis para enriquecerse más», advirtió Ceglie.
Son muchos los que ven detrás de todas estas revueltas e incendios, organizados hasta el mínimo detalle, la mano de la Camorra, que tiene entre sus negocios el reciclaje ilegal de desechos.
Italo Bocchino, miembro del Pueblo de La libertad de Berlusconi, asegura que la Camorra intenta desestabilizar la región «para obtener financiaciones públicas de las que se beneficiarían sus empresas».
En algunas zonas, la cantidad de desperdicios ha impedido la apertura de comercios y bares, y muchas calles están cerradas al paso de automóviles mientras otras hay que atravesarlas entre montañas de bolsas de plástico. La situación es tal que hasta los marines de la base americana de Nápoles han mostrado su preocupación y han tomado muestras de tierra y de agua de las residencias en las que habitan los 9.000 militares y civiles estadounidenses.
El comisario especial para residuos, Gianni De Gennaro, apura soluciones de emergencia con una recogida extraordinaria de basura, en la que colaboran militares y policías, la reapertura de dos centros de almacenaje y el envío en trenes a Alemania.
Vertederos e incineradoras
Por su parte, Silvio Berlusconi tiene prisa por encontrar una solución, antes de que el calor agrave la situación y la gente se vuelva contra él, además de tener a la UE presionando. Entre las primeras medidas que tomará está la creación de diez nuevos vertederos y la agilización de la construcción de tres incineradoras ya programadas. Tanto la alcaldesa napolitana, Rosa Russo Iervolino, como el gobernador, Antonio Bassolino, ambos del Partido Democrático, están dispuestos a colaborar con Berlusconi para que la situación no se desestabilice.