Washington considera una imprudencia que Francia haya reanudado los contactos con Hamás
INTERNACIONAL
El Gobierno de EE. UU. calificó ayer de imprudente que Francia haya reanudado contactos con el movimiento islámico palestino Hamás, que controla Gaza desde junio del 2007, porque considera que no ayuda al proceso de paz, mientras Israel pidió explicaciones al Gobierno de Nicolas Sarkozy.
El ministro de Exteriores galo, Bernard Kouchner, reconoció ayer que su país ha reanudado los contactos con Hamás, aunque matizó que no se trata de relaciones ni de negociaciones. Este diálogo supone una ruptura del bloqueo diplomático impuesto por la comunidad internacional a Hamás desde que ganó las elecciones legislativas en enero del 2006.
El portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, dijo a la prensa que la posición de Washington «es muy clara». En este sentido, subrayó que la Administración Bush, «no cree que [los contactos] ayuden al proceso de paz en la región».
EE.UU., la Unión Europea e Israel rechazan conversaciones con Hamás, que consideran un grupo terrorista, hasta que no cumpla las condiciones del Cuarteto de Madrid. Sin embargo, el viceprimer ministro israelí, Haim Ramón, reconoció ayer que su país mantiene negociaciones con los islamistas.
Negociaciones en Egipto
El ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, y dirigentes de Hamás coincidieron ayer en Egipto, donde tratarán de lograr un acuerdo de alto el fuego en Gaza patrocinado por El Cairo.
Barak se reunió en Sharm el Sheij con el presidente egipcio, Hosni Mubarak, al margen del Foro Económico de Davos, al tiempo que una delegación de Hamás llegaba a El Cairo.
Durante la reunión, Mubarak presentó a Barak la propuesta de tregua, que Hamás ya ha aceptado, pero el israelí volvió a condicionar su aprobación a la liberación del soldado Gilad Shalit, cautivo en manos de tres milicias palestinas desde el 2006.
Además, el ministro israelí explicó a los periodistas que su país adoptará «cualquier medida» para detener el lanzamiento de proyectiles Katiusha. Sus palabras son un peldaño más en la escalada dialéctica, en un momento en el que algunas voces en Israel instan a la invasión de Gaza para poner fin a los ataques palestinos.