Unas 5.000 toneladas de desperdicios se apilan en montones por toda la ciudad.
20 may 2008 . Actualizado a las 11:28 h.Nápoles vive desde hace cinco meses en la basura por el último colapso del desastroso sistema de recogida, un problema crónico que dura 14 años y que se presenta cíclicamente, cuando los vertederos se llenan. La actual crisis sigue sin arreglarse y dentro de esta penosa situación, ejemplo de libro del fracaso global del Estado italiano en numerosos frentes, este fin de semana ha vuelto a tener un repunte. Han vuelto a surgir montañas de desperdicios más grandes de lo normal. Unas 5.000 toneladas. Así que la gente ha hecho lo de siempre, cuando empieza a apretar el calor y la peste se hace insoportable: quemar la basura. En la noche del lunes hubo 75 incendios.
De ese modo al menos fuera de Italia han vuelto a acordarse de que nada ha cambiado en Nápoles, pues dentro del país ya ni se habla de ello. La UE, como otras veces, ha exigido a Italia que «reaccione rápidamente para poner fin a una situación que presenta altos riesgos para la salud pública», según dijo el portavoz del comisario de Medio Ambiente. El pasado 6 de mayo la Comisión ya denunció a Italia ante el tribunal europeo, pero no parece que haya causado mucha impresión.
Se supone que el nuevo Gobierno de centro-derecha de Silvio Berlusconi va a solucionar de una vez por todas la cuestión de la basura en Nápoles. Aunque no lo hizo en los cinco años que estuvo en el poder, de 2001 a 2006, ha sido una promesa electoral y el magnate anunció que, si ganaba, celebraría en la ciudad su primer consejo de ministros. El momento ha llegado, será el miércoles, y Nápoles recibirá al 'Cavaliere' hasta arriba de basura. Al pie del edificio que acogerá la reunión había este lunes una hermosa montaña de desperdicios. El caos de la ciudad ayer era absoluto por una huelga salvaje de autobuses. En resumen, Nápoles es el punto de partida perfecto para arreglar una Italia que toca fondo, como muestra con toda crudeza el filme 'Gomorra', basado en el libro de Saviano, que acaba de asombrar en Cannes.
Además, por coincidencia, la capital de Campania se ha convertido en símbolo del problema de la inmigración ilegal, otro de los frentes que se abren con el nuevo Ejecutivo. La quema de campamentos gitanos la semana pasada, como reacción al supuesto intento de secuestro de un bebé por parte de una joven rumana, ha despertado la preocupación por brotes de xenofobia y ha reavivado el debate sobre la forma de abordar la cuestión. Es el gran asunto, junto a las basuras, que Berlusconi quería abordar en su primer consejo de ministros.