Bush dice ahora que fue un error poner el cartel «Misión cumplida» al derrocar a Sadam en el 2003
INTERNACIONAL
Hay errores que se pagan incluso aunque no se cometan. Cuando el 1 de mayo del 2003 el presidente de EE.UU., George W. Bush, aterrizó en el USSA Abraham Lincoln dispuesto a anunciar «el fin de las operaciones militares de gran envergadura en Irak», el político evitó la tentación de terminar su discurso con un «misión cumplida». Sin embargo, la frase, en un cartel situado a sus espaldas, eclipsó las 1.829 palabras de su discurso.
Convertida desde entonces en la mejor proclama de la oposición frente al Partido Republicano, la Casa Blanca puso ayer fin a la polémica coincidiendo con el quinto aniversario de la invasión. «El cartel era una felicitación a los soldados del buque, que volvían tras 10 meses de combate. El presidente sabe que se equivocó porque debía haber puesto 'Misión cumplida para estos soldados y de este buque'», aseguró la portavoz Dana Perino.
Las explicaciones, lejos de endulzar el aniversario, avivaron la polémica en torno a una guerra que le ha costado a Bush los peores niveles de popularidad de la historia presidencial. Cinco años después de que anunciara el fin del conflicto iraquí, un reguero de billetes -12.000 millones mensuales- y cadáveres -4.000 soldados muertos y 30.000 mutilados- se han convertido en la mejor prueba de la falta de cálculo.
En abril se registró un macabro récord: 49 militares muertos, cifra superada solo en septiembre, cuando murieron 65.
Y mientras, la violencia continúa en Irak. Ayer, al menos 31 personas resultaron muertas y otras 61 heridas graves en un doble atentado suicida perpetrado contra un mercado y una boda en Balad Ruz, a unos 60 kilómetros de Bagdad. El primero lo cometió una mujer. Poco después, cuando una comitiva nupcial pasaba por las cercanías, en el centro de la ciudad, otro suicida, en este caso un hombre, detonó un cinturón explosivo.