Israel se negó ayer a aceptar oficialmente una propuesta de tregua del grupo radical islamista Hamás a cambio del levantamiento del bloqueo a la franja de Gaza, donde la situación ha empeorado debido a la interrupción de la distribución de ayuda de la ONU por falta de combustible.
El Gobierno israelí estimó que la oferta de tregua de seis meses presentada por el movimiento islamista la noche del jueves en El Cairo no es seria. Además, cree que los islamistas, blanco de las ofensivas israelíes en Gaza, aprovecharían ese tiempo para reforzarse. «Desgraciadamente, esto no parece nada serio. Hamás continúa apuntando a los israelíes y armándose», afirmó Mark Regev, portavoz del primer ministro, Ehud Olmert. Regev reiteró las condiciones impuestas por Israel para suspender sus operaciones militares: el fin de los disparos desde la franja de Gaza, del «terrorismo de Hamás» y del contrabando de armas a través de Egipto.
Un acuerdo tácito
Sin embargo, una fuente próxima al ministro de Defensa, Ehud Barak, declaró bajo anonimato que Israel no descarta un acuerdo tácito con Hamás, como sucedió en repetidas ocasiones en el pasado.
«No descartamos un acuerdo tácito con la condición de que se haga por etapas. En la primera fase exigimos un cese total de los disparos de cohetes por parte de todos los grupos. Israel estaría dispuesto a continuación a reducir sus operaciones si continúa la calma», explicó.
Aislado por los árabes y bajo presión de Israel, Hamás propuso una tregua -que llama calma- de seis meses, que comenzaría en Gaza y se extendería a Cisjordania a cambio de la apertura de todos los pasos fronterizos cerrados por Israel y Egipto desde hace meses.
Miles de partidarios de Hamás se manifestaron ayer cerca de los pasos fronterizos del norte (Erez) y del sur (Rafah) para reclamar el levantamiento del bloqueo impuesto por Israel.
En Gaza, la ONU alertó de las consecuencias que se derivan de la suspensión del reparto de alimentos a los refugiados palestinos por parte de sus agencias. La ONU afirma haber suspendido la distribución de ayuda porque se agotó el combustible, e Israel sostiene que no pudo suministrárselo por habérselo impedido una manifestación organizada por Hamás. La penuria de carburante obligó a Médicos Sin Fronteras a reducir su actividad y la situación podría «volverse rápidamente dramática», según esa oenegé.