Una patrulla española desplegada en la base afgana de Qala i Naw sufre el segundo tiroteo en tres días
03 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La cumbre de la Alianza Atlántica que concentra durante tres días a las delegaciones de medio centenar de países comenzó ayer con una cena en la capital de Rumanía. Antes, y a lo largo del día, los acontecimientos se desarrollaron tal y como estaba previsto. George W. Bush pronunció un discurso marcado por los apremios a los europeos para redoblar los esfuerzos en Afganistán -en el que no mencionó a España- y para acoger en la OTAN a Ucrania y Georgia.
Las relaciones del Gobierno de Rodríguez Zapatero con la Administración Bush no parecen mejorar. En la última cumbre europea de Bruselas, el mandatario español afirmó en rueda de prensa que la cumbre de Bucarest sería el momento para un encuentro de contenidos con su homólogo norteamericano, que le había felicitado horas antes por su triunfo electoral.
Ayer, sin embargo, Bush ni siquiera citó a España entre los países que tienen desplegados efectivos en Afganistán, cuando se refirió al esfuerzo aliado en el país, durante su discurso pronunciado en la ciudad rumana de Constanza. «Muchas naciones de la OTAN -incluyendo al Reino Unido y Francia, Canadá, Dinamarca, Alemania, Noruega, Holanda, Italia y Turquía- desplegaron fuerzas para combatir a los terroristas en Afganistán y para expulsar a los talibanes del poder», dijo.
El hecho de que España, un socio aliado relevante que tiene tropas desplegadas en el país asiático, aunque sometidas a limitaciones operativas como muchos otros aliados europeos, no fuera citado por Bush en su discurso no puede ser considerado como un hecho accidental. Sobre todo si se considera la animosidad que la Casa Blanca alimenta por la retirada de las tropas españolas de Irak, ordenada por Zapatero en las primeras horas de su primer mandato.
Dos velocidades
Aunque la reticencia de muchos aliados europeos a implicarse más en Afganistán es una realidad, las alusiones nada veladas de Estados Unidos a una OTAN a dos velocidades, en función del compromiso de sus miembros, constituyen un alarmante toque de atención.
Sobre todo si Bush no cita a un país presente en la misión, antes de afirmar que «en Afganistán, fuerzas de la OTAN y de muchas naciones asociadas honran sus uniformes y enorgullecen a sus países».
Durante la cena oficial, George W. Bush saludó con un escueto «Hola, hola, felicidades» a Zapatero, en referencia a su victoria electoral, al pasar por detrás del mandatario español, que ya estaba sentado. Fuentes del Ejecutivo señalaron que sigue abierta la posibilidad de un encuentro más prolongado a lo largo de la cumbre.
Mientras, en Afganistán una patrulla española del Equipo de Reconstrucción Provincial de Qala i Naw fue tiroteada a unos 30 kilómetros de su base sin que se produjeran daños personales ni materiales. Es el segundo incidente de este tipo desde el domingo.
Al ataque respondieron los soldados españoles y la Policía afgana, mientras que la OTAN envió dos aviones para disuadir a los desconocidos, que se dieron a la fuga en motocicletas.