Aviones de la coalición internacional en Irak atacaron ayer posiciones del Ejército del Mahdi, la milicia de Moqtada al Sadr. Los ataques aéreos comenzaron antes del amanecer y suponen la primera intervención de la coalición liderada por Estados Unidos en los combates entre soldados iraquíes y milicianos chiíes.
Se trató de dos misiones de bombardeo, una dirigida contra grupos a cargo de lanzaderas de cohetes y la otra contra de guerrilleros chiíes apostados en Basora, declaró el comandante Tom Holloway. Un portavoz iraquí aseguró que las fuerzas de la coalición han ofrecido su apoyo bombardeando la red criminal [evita dar el nombre de la milicia] en el barrio de Yumhuriya».
El Ejército norteamericano corre el riesgo de quedar cada vez más empantanado en la lucha de los chiíes por el poder. Sin llegar a liderar la ofensiva contra los hombre de al Sadr, las tropas estadounidenses acuden a respaldar a las iraquíes en cuanto estas se ven en inferioridad.
La reanudación de las agresiones contra la milicia de Al Sadr supone un nuevo y considerable riesgo para la Administración Bush.
«Momento determinante»
El presidente George W. Bush calificó los combates de «momento determinante para la historia de Irak libre». «Es una prueba» para el Gobierno iraquí, añadió. Bush dijo que el éxito en Irak es importante para mandar un «claro mensaje» a los líderes iraníes de que no pueden «imponer su criterio» a los demás países de Medio Oriente y para llevar la democracia a «la región más inestable del mundo».