Glenny destapa las tramas ocultas de los negocios mafiosos internacionales, que representan más del 5% del PIB mundial y desestabilizan numerosos países
28 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Misha Glenny (1958) es un prestigioso periodista británico que fue corresponsal de The Guardian y de la BBC para Europa del Este, y testigo de la caída del comunismo y de las guerras en la antigua Yugoslavia. Su libro McMafia (Destino) es un viaje apasionante por los bajos fondos globales, en el que destapa las enrevesadas tramas mundiales del crimen organizado.
-¿Qué importancia tiene el crimen organizado en el mundo globalizado actual?
-Tiene mucha importancia porque representa una parte importante del PIB mundial, afecta al equilibrio político y económico de los países afectados y pone de manifiesto las desigualdades causadas por la globalización.
-Ponga un ejemplo de un país al que le haya pasado esto.
-Albania. Al caer el comunismo dejó de vender sus productos cítricos, naranjas y limones, a los países de Europa del Este porque se habían derrumbado. Entonces intentó vendérselos a Europa occidental, pero no era competitiva porque España. Portugal, Italia y Grecia recibían subsidios de la PAC de la Unión Europea. ¿Qué hizo? Acabó con sus cítricos y pasó a cultivar cannabis, que entraba fácilmente en Europa. Esto afectó a la estabilidad del país.
-Decía que el crimen organizado supone un importante porcentaje del PIB mundial. ¿En cuánto lo estima?
-El crimen organizado es uno de los cuatro sectores que forman la economía sumergida. Uno de ellos, la corrupción, está relacionada con los otros tres. Los dos restantes son el fraude y la evasión de impuestos. Basándonos en datos de académicos, del Banco Mundial y del FMI podemos estimar que el crimen organizado representa entre el 5 y el 7% del PIB mundial. El problema es que diferenciarlo de los otros tres sectores es muy difícil. Es mejor la referencia de la economía sumergida, que supone entre el 15 y el 20% de los negocios mundiales. Le pongo el ejemplo de Nigeria, donde cada año miles de millones procedentes del petróleo acaban en los bolsillos de la élite. ¿Es crimen organizado, corrupción, fraude o evasión fiscal?
-Usted afirma que el crimen organizado y la lucha por el dinero y el poder son mucho más dañinos que el terrorismo internacional.
-Sin duda, los daños y estragos causados por el crimen organizado y sus transacciones son incomparablemente muchísimo más grandes que los que producen las redes del terrorismo internacional. Suelo poner el ejemplo de la República Democrática del Congo, donde desde 1998 al 2004 murieron entre 4 y 5 millones de personas en las luchas provocadas por el control de los recursos minerales. Si lo comparamos con los muertos causados por el terrorismo desde el 2001 se comprueba que estamos en dos ligas distintas.
-¿Por qué, entonces, se dedican muchos menos recursos a luchar contra esa lacra?
-Si no queremos ser cínicos podemos pensar que Bush y los estadounidenses quedaron traumatizados tras el 11-S y por eso la gente estaba dispuesta a invertir miles de millones en seguridad nacional y muchos más en la guerra contra Irak. Yo tengo dos teorías. Una que los occidentales somos estúpidos, y la otra, que se utiliza el terrorismo para consolidar el control político de Occidente de los recursos naturales del sur y del este.
-El tráfico de drogas es la principal fuente de recursos del crimen organizado. ¿Es un problema sin solución?
-La política de la guerra contra las drogas no solo no ha conseguido los objetivos que se marcó, sino todo lo contrario. Los precios están bajando y los beneficios de los sindicatos del crimen suben y esto está sacudiendo a los países productores y a los consumidores. Si esto sucediese en una empresa privada, esa política ya se habría erradicado. He hablado con políticos, policías y abogados que admiten que esta política no sirve para nada, pero nunca lo reconocerían en público. Pongamos el ejemplo de Afganistán, donde en el 2003 los talibanes estaban a punto de ser derrotados, pero ahora se están enriqueciendo con la heroína y pudiendo con la OTAN. Estamos haciendo que gente mala se enriquezca y destruyendo el tejido social de nuestros países. Estoy a favor de abrir un debate público adulto sobre la legalización de la drogas.