Al igual que Politkóvskaya informaban de la situación en el Cáucaso Norte.
22 mar 2008 . Actualizado a las 23:38 h.La veda se ha levantado y los periodistas vuelven a ser asesinados en Rusia como conejos. En menos de 24 horas, dos informadores rusos han sido liquidados. El primero, Iliás Shurpáyev, corresponsal del canal 1 de la televisión rusa y con 32 años de edad, fue estrangulado y apuñalado en la noche del jueves en su domicilio de Moscú. El segundo asesinato se produjo el viernes en la república caucásica de Daguestán, vecina de Chechenia. La víctima ha sido Gadzhí Abashílov, de 58 años, director del principal canal de televisión daguestaní.
Shurpáyev es oriundo de Daguestán y reporta habitualmente sobre la situación en el Cáucaso Norte, por lo que no se descarta que los dos crímenes puedan estar relacionados. La Policía, por ahora, ignora quiénes son los homicidas y el propósito con el que mataron. El cadáver de Shurpáyev fue encontrado cuando los bomberos fueron a extinguir el fuego que sus asesinos provocaron para borrar toda huella. Tenía todavía al cuello el cinturón con el que le ahogaron.
Abashílov fue acribillado a balazos en el interior de su vehículo después de haber estado de compras en un supermercado del centro de Majachkalá, la capital de Daguestán. Su cuerpo fue enterrado este sábado según el rito musulmán. La familia de Shurpáyev espera que le sea entregado el cadáver una vez practicada la autopsia. Se espera que sus restos mortales lleguen al Majachkalá el lunes para recibir sepultura.
Es sintomático que Anna Politkóvskaya, muerta a tiros en el portal de su casa en octubre de 2006, también estaba especializada en informar de la situación en Chechenia y en las repúblicas circundantes. Y es que en esa zona de Rusia las fuerzas de seguridad actúan como auténticos escuadrones de la muerte. Poner al descubierto sus fechorías supone un alto riesgo de sufrir represalias.
Hipótesis
Las autoridades locales, sin embargo, dicen que no hay que descartar que los asesinos hayan podido ser activistas islámicos.
Los habitantes de repúblicas como Chechenia, Daguestán o Ingushetia están hartos de tanta violencia, da igual que venga de la guerrilla rebelde o de la Policía y el Ejército ruso. La prensa se hace eco del malestar de la población y denuncia los abusos cometidos por una y otra parte.
La Unión de Periodistas de Rusia (SZhR) calcula que, tras la desintegración de la URSS, en el país han sido asesinados más de 250 periodistas. Los casos más sonados han sido los de Politkóvskaya, Dmitri Jólodov, Vladislav Lístiev y Pável Jliébnikov. Ninguno de estos crímenes ha sido aún esclarecido.
El fiscal general ruso, Yuri Chaika, anunció el año pasado la detención de 10 personas implicadas en el homicidio de Politkóvskaya. Sin embargo, se desconoce todavía quién lo encargó.
Tampoco hay plena certeza en cuanto a la identidad del autor de los disparos. Igor Yakovenko, presidente de la SZhR, sostiene que «la diferencia entre los asesinatos cometidos en Rusia contra periodistas y los perpetrados contra otras personas es que lo primeros nunca se clarifican». Rusia es, tras Colombia, el segundo país del mundo en número de crímenes contra profesionales de los medios de comunicación.