El tercero en discordia

Mercedes Gallego

INTERNACIONAL

El alcalde de Nueva York Michael Bloomberg explora la posibilidad de presentarse como candidato independiente a la presidencia.

12 ene 2008 . Actualizado a las 21:27 h.

Cuando más lo niega, más señales da de que se está preparando para entrar en la competición por la Casa Blanca como independiente. Suena como Hillary Clinton cuando flirteaba esquiva, sin llegar a confirmarlo hasta que todo el mundo la daba por hecho.

Esta vez se trata de otro neoyorquino adoptado, el alcalde Michael Bloomberg, un multimillonario de 65 años.

Demócrata de toda la vida, el poderoso fundador de la agencia de noticias y de análisis financiero que lleva su nombre se cruzó al bando republicano en 2001 para recoger el testigo del Rudy Giuliani al frente de la ciudad, recién violada en el corazón financiero del World Trade Center.

La primera señal de que había puesto sus ojos en la presidencia llegó el día en que preguntó cuánto costaría a un independiente la carrera a la casa Blanca -500 millones de dólares, contestó un analista-. Diez días después, en junio pasado, cambió oficialmente su denominación republicana por la de independiente. Un cambio lógico, dado su carácter socialmente liberal de apoyo al aborto, los matrimonios gays o las investigaciones con células madre. Su lado conservador se refiere a la materia fiscal, acorde con su pasado de hombre de Wall Street.

Allí amasó la fortuna con la que fundó su compañía para suplir datos a Wall Street. Hoy la revista Forbes estima su fortuna en 11.500 millones de dólares, y hay quien dobla esa cifra. Por eso tiene poco mérito que su primera medida al frente de la ciudad fuera reducirse el sueldo al mínimo posible: un dólar al año.

Un capricho

Esa fortuna es la que le permite el lujo de entrar en la competición en el último momento. Los dos candidatos más capitalizados de la contienda, Barack Obama y Clinton, han recaudado hasta el momento alrededor de los 110-120 millones de dólares. Un capricho para Bloomberg, que se gastó 155 en sus dos compañas a la alcaldía.

El jueves se supo que el alcalde, obsesionado por los datos y la información, contrató hace un mes costosas empresas de sondeos y análisis de datos para que exploren sus posibilidades en los 50 Estados del país y le compongan un retrato robot de su votante.

Mientras los analistas preparan el informe, Bloomberg ha trabajado en el mensaje, que girará en torno a la unidad del país.

Según él, los candidatos de cada partido son demasiado partidistas como para reconciliar al pueblo estadounidense y darle la oportunidad de volver a brillar.

Su problema es que ese mensaje se ha vuelto demasiado popular.

Los votantes de Iowa y New Hampshire dieron la victoria en las urnas a quien mejor encarne la idea de unidad y de centro con la que quería distinguirse Bloomberg como independiente.

Ese es el estribillo central de Obama, ganador de Iowa, que se quedara a sólo dos puntos y medio de Clinton en New Hampshire. Lo abraza también Mike Huckabee, igualmente aupado en Iowa, pero ningún republicano lo encarna mejor que John McCain, ganador de New Hampshire, que durante sus cuatro mandatos en el Senado ha trabajo con miembros de los dos partidos para sacar adelante leyes que atentaban contra el control de los lobbies.

Decisión en marzo

Los argumentos de Bloomberg se evaporan justo cuando tenían que eclosionar. El domingo pasado se produjo la reunión de figuras de ambos partidos que había estado preparando durante un mes en la Universidad de Oklahoma, con la presencia del senador de Nebraska Chuck Hagel, que se apunta como su vicepresidente para esa competición.

«El rampante bipartidismo ha polarizado la capacidad del gobierno para actuar. Si nos unimos podemos transformar el peligro que enfrenta EEUU en la promesa del país», decía la declaración conjunta que firmó el grupo bipartidista.

La misma idea que el elocuente Obama transmite en sus mensajes, sólo que más inspirado y con más capacidad para contagiar de entusiasmo a las masas.

Bloomberg tiene hasta principios de marzo para tomar una decisión, ya que en esa fecha empieza el plazo para recaudar las firmas necesarias para registrarse estado por estado, empezando en mayo por Tejas. Eso le permite esperar a que demócratas y republicanos decidan su candidato en el supermartes del 5 de febrero, pero a partir de ahí la presión será incontenible. Ya los principales periódicos de Nueva York le han urgido en sus editoriales a dejarse de cuentos y aclarar sus intenciones, y el 61% de los neoyorquinos, según una encuesta de la Universidad de Quinnipiac, cree que tiene la obligación moral de terminar con su mandato como alcalde, que expira a final de 2009.

Por ahora Bloomberg sólo sonríe y sigue escrutando sus números.