Las diferencias ideológicas del presidente colombiano, Álvaro Uribe, con los demás mandatarios continentales se diluyen ante los argumentos económicos y de integración energética que todos consideran necesaria. Ayer, el líder colombiano participó junto a sus homólogos venezolano, Hugo Chávez, y de Ecuador, Rafael Correa, en la inauguración de la estación colombiana del gasoducto construido por los dos primeros países.
El tramo que une el puerto de Maracaibo en Venezuela con el noreste colombiano es el primero de un ambicioso proyecto para llevar los recursos energéticos venezolanos hasta Centroamérica y al sur del continente.
El primer tramo de 224 kilómetros ha sido financiado por Venezuela con 333 millones de euros. Se necesitarán 1.000 kilómetros más y una inversión adicional de 1.400 millones para que Chávez cumpla su sueño de abastecer a «los hermanos centroamericanos» y abrir una ruta más cómoda hacia Asia.
De momento, los beneficiados son Colombia y Venezuela. Durante los primeros cuatro años, el país andino abastecerá de gas a su vecino. Después, la ecuación se invertirá por al menos 16 años.
«La única manera en que nosotros podamos levantar vuelo, podamos salir del atraso es caminando juntos hacia la unión», dijo Chávez en un discurso cuyo eje fue la unión energética sudamericana para minimizar las dependencias de otros bloques económicos. «Ahí van 220 kilómetros de arteria de integración por la que corre la sangre de América Latina». Chávez no dejó pasar por alto la fecha del 12 de octubre para recordar que su tributo no era a Colón, sino a la resistencia indígena.
Ampliar la infraestructura
Los tres presidentes, vistiendo prendas distintivas de sus países y quizá también de sus opuestas ideologías: Chávez con la guayabera roja; Correa, con su camisa bordada con motivos indígenas, y Uribe, con su sombrero colonial, presionaron cada uno dos veces la palanca que abrió el paso al gas en la localidad colombiana de Manaure. Además intercambiaron opiniones sobre la necesidad de unir el gasoducto del sur de Colombia con Ecuador, y después con Perú y Bolivia, e iniciar así una estructura que integre toda América Latina.
«Que Venezuela nos diga qué requiere para poder llevar este gasoducto hasta Panamá», dijo Uribe. Añadió: «Estamos listos para facilitar, con pocas discusiones y con más acción, el tramo del gasoducto que conecte con Ecuador».
Las disposiciones a la integración no dejan de lado las diferencias ideológicas. Mientras Chávez rechazó las inversiones y organismos extranjeros, Uribe los alabó buscando un consenso. El mismo que tendrán que hallar cuando discutan cómo lograr que Chávez se reúna con un portavoz de las FARC para impulsar el canje de secuestrados por presos.