El Ejército estadounidense reconoció por iniciativa propia haber matado a nueve niños y a seis mujeres en un ataque dirigido contra miembros de Al Qaida en el norte de Irak, mientras dos atentados dejaron ayer seis víctimas más, cuatro de ellas civiles.
El ataque estadounidense tuvo lugar el jueves en la región del lago Tharthar, a unos 100 kilómetros al noroeste de Bagdad, convertida en bastión de la rama iraquí de Al Qaida. «Diecinueve presuntos insurgentes, así como 15 mujeres y niños, murieron en la operación», indicó un portavoz militar en un comunicado.
Según la fuente, los servicios secretos recibieron informes de una reunión de Al Qaida en la región. Cuatro sospechosos murieron en un primer ataque aéreo, mientras otros insurgentes intentaron replegarse a otra posición y emprendieron un tiroteo. «En respuesta, aviones de apoyo atacaron al enemigo», añadió.
El mando norteamericano lamentó que «haya muertos o heridos civiles», y anunció la apertura de una investigación, además de prometer indemnizar a los familiares de las víctimas. «Trabajamos en estrecha colaboración con los oficiales iraquíes locales y los jefes tribales para establecer los hechos», agregó. El ejército de EE.?UU. admite raras veces haber matado a civiles, pese a que muchos iraquíes han sido víctimas de «daños colaterales» desde la invasión en el 2003.