Villepin implica a Chirac y a Raffarin en el caso Cleastream

Esperanza Suárez

INTERNACIONAL

12 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Dominique de Villepin no quiere aparecer como el único culpable del escándalo Clearstream. El ex primer ministro francés compareció ayer ante los jueces que lo han procesado por presuntas calumnias contra Nicolas Sarkozy, y por primera vez implicó al ex presidente Jacques Chirac y al ex primer ministro Jean Pierre Raffarin. Pero en un informe a los magistrados acusa también al actual presidente de la República de utilizar todos los medios para convertirlo en «cabeza de turco».

Reprocha a Sarkozy haber instrumentalizado la Justicia y los medios de comunicación, y haber desencadenado «una caza del hombre en la que todo vale: rumores, delación, calumnia, desinformación?». Villepin dice que está dispuesto a aclarar sus responsabilidades, pero sostiene que no es el único que tiene que dar explicaciones, porque «la justicia debe ser igual para todos» y «nadie puede estar por encima» de ella.

Libertad bajo fianza

El ex primer ministro se ha convertido en el político que mejor encarna la oposición a Sarkozy a juicio de los franceses, por delante de los líderes socialistas, según un sondeo reciente. Está en libertad bajo fianza de 50.000 euros desde que el 27 de julio los jueces Jean-Marie D'Huy y Henri Pons lo procesaron por una presunta conspiración contra Sarkozy utilizando unos falsos listados de la sociedad financiera luxemburguesa Clearstream que lo implicaban en el cobro de sobornos en la venta de fragatas a Taiwán.

Los jueces le prohibieron entonces mantener contacto con Jacques Chirac. El ex presidente se ha escudado en la Constitución y en el secreto de Estado para eludir declarar ante los magistrados.

Listados falsos

Ayer, en su tercera declaración como imputado, Villepin afirmó haber informado «al primer ministro y al presidente de la República de la evolución de las verificaciones administrativas en curso». En aquel verano del 2004 Villepin era ministro del Interior en el Gabinete de Raffarin. Eran los momentos más duros de su guerra con Sarkozy por hacerse con la candidatura a la presidencia de Francia.

Aunque sabía que los listados bancarios eran falsos, los hizo llegar al juez a través de un delator que resultó ser vicepresidente del Consorcio Aeronáutico Europeo EADS y su amigo personal, Jean-Louis Gergorin.

En sus alegaciones, el ex primer ministro asegura que «según ciertas fuentes bancarias francesas podría haber elementos verdaderos mezclados con informaciones erróneas».

Dispuesto a morir matando, Villepin arremete también contra el fiscal del tribunal de apelación de París, Laurent Le Mesle, que habría participado en una reunión con Chirac y él mismo, y habría dejado continuar la investigación judicial en marcha contra Sarkozy.

«Si no fuera por Clearstream ya habrían dejado de oír hablar de mí», repite Villepin cada vez que critica las iniciativas de su enemigo político y víctima del presunto delito.