Vaivén

Millán Gómez

CDLUGO

19 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El Lugo cierra 2011 con la más brillante obra de su trayectoria moderna. Seis jugadores de la histórica plantilla precedente salieron de inicio. Síntoma de un proyecto continuista y, por ende, analítico. No pudo finiquitar el año con el liderato. Jugó en el alambre. Superado en el primer sondeo, se rehízo con oficio y mostró pegada, la misma que se diluyó en las postrimerías cuando Quero vivió la otra cara del juego. Su ocasión desperdiciada abortó la consecución de un nuevo liderato. Pero sobre su espalda no deben recaer las culpas. No disfrutamos del juego habitual. La estética solo fue protagonista en pequeños goteos, suficientes como para haberse apuntado el triunfo. Así a todo, el rival murió a la orilla de Diego Rivas. El dominio fue irregular e intermitente. De este modo, la confianza no fue quien de asentarse en la moral de los jugadores. El equipo careció de una mejor elección en los cortes y los despejes, lo que dificultó las necesarias transiciones que imploraba el devenir del combate. Acostumbrados al caviar, la plata parcial sabe a escasa renta. Pero esta ciudad ha ganado un equipo. Y un molde.