El ganado no sale a pastar y el autobús escolar no puede parar en Vilanova
17 mar 2011 . Actualizado a las 10:57 h.Angustiados y discriminados. Así se sienten vecinos de la parroquia de Marei, en O Corgo, después de llevar más de dos meses sufriendo las consecuencias del derrumbamiento del puente de Vilanova, que se produjo a principios de enero por las fuertes riadas. Los habitantes de la zona se quejan de las graves consecuencias económicas que está teniendo esto para sus explotaciones ganaderas, además de otros perjuicios.
«Somos gandeiros, e desde xaneiro non podemos botar as vacas a pacer», explica Josefa López, una de las afectadas, vecina de Vilanova. ¿El motivo? Casi la totalidad de los prados dedicados al pasto están situados al otro lado del puente. Ella tiene siete fincas a las que ahora no puede acceder. Lo mismo le ocurre a Carlos Sánchez, que tiene cuarenta vacas de leche a las que no puede llevar a pastar. «As vacas dan moito menos leite, porque estaban habituadas a saír», dice Carmen Ferreiro.
Más gasto en pienso
También gastan mucho más para mantenerlas, pues antes las sacaban a la mañana y las recogían por la noche. «Todo o que recollía no verán chegábame para manter as vacas no inverno, e agora xa non», explica Josefa. De hecho, están gastando más en piensos. También invirtieron en limpiar las fincas. Uno de los prados de Josefa está al lado del puente, y quedó completamente cubierto de escombros con el derrumbe: «Pedimos os permisos necesarios e trouxemos unha pala para limpalo, que tivemos que pagar nós, uns 540 euros». En el caso de Manuel Parajuá, otro afectado, aún no recibió autorización para limpiar su finca, y sigue esperando. Ahora se preguntan qué pasará cuando llegue el momento de ensilar. «Isto non só afecta a Vilanova, tamén prexudica a Vilar, Santalla, Marei, Mariño, Lago, Abragán...», continúa Josefa.
A estas molestias se suman otras. Sin puente, el autobús escolar no puede llegar hasta Vilanova, y los niños que antes cogían allí el bus pasadas las nueve de la mañana tienen que desplazarse ahora a Vilar, y cogerlo antes de las ocho y media. En cuanto a ir a misa, también lo tienen complicado. Aunque la iglesia está a dos kilómetros, ahora tienen que hacer diez. Acceder a Vilanova ya no se puede hacer por Marei, sino que hay que dar un rodeo por Santalla.
«As vacas dan moito menos leite, porque estaban habituadas a saír»
Carmen Ferreiro