Las monjas del «servicio doméstico» dejarán Lugo la próxima semana

Lucía Rey
Lucía Rey LUGO/LA VOZ.

LUGO

Abandonarán la ciudad tras pasar 55 años ayudando a encontrar trabajo a mujeres con escasos recursos

13 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La comunidad religiosa de María Inmaculada, más conocida como del «servicio doméstico», abandonará definitivamente Lugo la próxima semana, aunque la fecha concreta todavía no ha sido fijada. La congregación se estableció en la ciudad amurallada en el año 1955, y desde entonces ha ayudado a encontrar trabajo a miles de mujeres con escasos recursos que llegaban desde los pueblos a la urbe «para servir» en casas de gente rica.

En este sentido, su «centro social» ha funcionado como ágil oficina de empleo durante varias décadas. Con el paso del tiempo, el perfil de las usuarias ha variado por completo. «Todavía hay gente de aquí, pero muy poca. Ahora la mayoría de las mujeres que vienen a pedir trabajo son colombianas y brasileñas. También marroquíes y dominicanas. De Perú y de Europa del Este hay menos», comentó hace unos meses la superiora de la comunidad lucense, Elena García. Solo en el año 2008, las religiosas de María Inmaculada encontraron trabajo a más de 230 mujeres inmigrantes.

A pesar de la importancia de esta labor social, la Congregación General de Roma tomó la decisión de cerrar la «casa» de Lugo hace alrededor de un año, debido a la falta de relevo joven para las monjas que quedaban en el antiguo Palacio de Velarde, situado en la plaza de Santo Domingo. En estos momentos integran la comunidad lucense siete religiosas, ya que en los últimos meses varias han sido trasladadas a otras «casas». Las que quedan llevan semanas recogiendo documentos, muebles y enseres de su propiedad, y enviándolos a otras comunidades de la congregación. En cuanto finalicen, la casa será cerrada.