Piden cárcel para cuatro personas por no poner seguridad en una obra

La Voz

LUGO

Los imputados ?son el promotor, ?el constructor, el director de ejecución ?y un arquitecto

02 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La fiscalía lucense sentó en el banquillo a los cuatro responsables de una obra de Burela porque considera que no adoptaron las medidas de seguridad, tanto colectivas como individuales, para garantizar que los trabajadores no sufrieran percances. Fue uno de los escasos juicios celebrados hasta ahora en Lugo por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores por un caso en el que no llegó a producirse ningún tipo de accidente. Se da la circunstancia de que la justicia tardó cinco años en resolver un asunto que entró en la vía penal después de que la Inspección de Traballo elaborase dos informes en los que ponía de relieve que en la construcción que se hacía en la calle Eijo Garay de la localidad mariñana no había medidas de seguridad. Esas denuncias de la autoridad laboral datan de abril y mayo de 2005.

Los cuatro acusados se enfrentan a un total de cuatro años de prisión y a una multa de 2.700 euros para cada uno. En el banquillo del Juzgado de lo Penal número 2 de Lugo se sentaron el responsable de seguridad, P.D.L; el promotor, J.P.D.; el responsable de una empresa que hacía la estructura, E.A.L; y el arquitecto que redactó el proyecto y a la vez director de obra, E.C.E.

Los inspectores de Traballo giraron la primera visita el 26 de abril de 2005 y apreciaron, según hicieron constar, que faltaban diversas medidas de seguridad. Volvieron un mes más tarde y comprobaron que todo seguía igual por lo que procedieron a paralizar la obra. Esta circunstancia motivó la actuación de la fiscalía.

El coordinador de seguridad se desvinculó de la acusación del fiscal, entre otras razones, porque fue él, según dijo, quien provocó las inspecciones de los técnicos, después de hacer constar algunas carencias en el libro de la obra y, además, enviar un fax. El fiscal le preguntó con insistencia la razón por la cual no paralizó las obras porque, según él, tenía facultad para ello. «No soy ningún vigilante de seguridad y no puedo estar allí -se refería a la construcción- todo el día. Llamé para que así lo hicieran y tengo documentos que reflejan que ordené que se solucionaran algunas deficiencias. (...) A mí no me corresponde repartir el material de seguridad a los obreros», expresó.