Padres de escolares del Luis Pimentel piden garantías de seguridad por escrito

Gadea G.Ubierna

LUGO

Padres de alumnos del Luis Pimentel pidieron ayer por la mañana que la Consellería de Educación certifique por escrito que la obra para convertir uno de los gimnasios en comedor, ampliar el otro y eliminar las barreras arquitectónicas es segura. Educación se comprometió a enviar esta garantía al director del colegio el viernes, por lo que los padres decidieron en una asamblea celebrada a última hora de ayer que los pequeños regresen hoy a clase.

Después de los acuerdos verbales a los que llegaron los padres y el jefe territorial de Educación, José Ramos Ledo, el pasado martes, estaba previsto que los pequeños empezaran ayer el curso con normalidad. Pero cuando los progenitores llegaron al centro y vieron que las vallas de cierre de la obra eran las mismas que el lunes se habían caído al patio en horario escolar, decidieron que no entraran. Firmaron las ausencias voluntarias de los niños y plantearon proponer en Educación que se suspendieran las clases durante el tiempo que el equipo técnico de la obra considerase necesario para terminar o, al menos, hasta el 1 de octubre.

Hay que tener en cuenta que el plazo previsto para la reforma es de cinco meses (se ha cumplido uno y medio), pero significaría que los pequeños empezarían el curso en enero, si todo va bien. De ahí que esta propuesta se descartara.

Aulas a la mitad

En total, y según datos facilitados por el colegio Luis Pimentel, ayer asistieron a clase 325 escolares de los 618 matriculados. De esta manera, en algunas clases se impartieron materias con normalidad y en otras, con menos de diez asistentes, se hizo lo que se pudo.

Mientras tanto, en el despacho de Ramos Ledo iban entrando padres afectados, el director del colegio, representantes de la obra y del equipo técnico, entre otros, para encontrar una solución de una vez por todas.

Dado que paralizar las obras por la mañana es imposible (al parecer, habría que indemnizar a la empresa), Ramos Ledo volvió a comprometerse a que por las mañanas solo se harán trabajos menores como pintar, arreglar la instalación eléctrica o poner a punto acabados y otras cuestiones menores.

De esta forma se garantiza que el trabajo de los obreros no entorpece con el lectivo, pero esto ya se había acordado con la empresa antes del inicio de curso.