Los vecinos exigen más semáforos para evitar crear más puntos negros

Gadea G.Ubierna

LUGO

29 mar 2009 . Actualizado a las 03:00 h.

Los problemas de tráfico en la capital cada día son innumerables, aunque muchos de ellos se solucionarían con la colocación de semáforos y bandas rugosas, el repintado de pasos de peatones, o con la colocación de señales visibles con facilidad. Distintas asociaciones de vecinos han denunciado que llevan años exigiendo mejoras de este tipo y aseguran que, a pesar de las promesas, nunca llegan.

Es el caso de la asociación Castiñeiro Abella Pontenovo, cuyo secretario, Constantino Casanova, asegura que «día sí y día no» hay un accidente en el cruce de las calles Juana la Loca, Lamas de Prado y Alfredo Brañas puesto que «los coches bajan y no tienen visibilidad ninguna». En la intersección de Alfredo Brañas con Lamas de Prado no hay semáforos, «porque los quitaron y, aunque vino el concejal y nos dijo que teníamos razón y que hay que ponerlos, no se ha solucionado».

A esto se suma que la avenida Breogán es una de las zonas en las que más se corre y, aunque hay bandas rugosas disuasorias (los llamados cojines europeos), se esquivan con facilidad porque no cubren todo el ancho de la calzada. De ese modo, el peligro aumenta ya que los coches, al ir rápido, pueden derrapar con facilidad. Este problema existe en otras avenidas anchas como Duquesa de Lugo, donde el problema se agrava porque, a la velocidad se añade la ausencia de aceras en gran parte de la vía. Para minimizar esta situación, el Concello ha colocado unos bolardos de plástico que, según muchos usuarios, no evita los riesgos de un atropello. En Paulo Fabio ni hay bandas ni aceras, con lo que el riesgo se duplica.

Peligro en zonas escolares

Otra de las quejas más comunes últimamente es la de vecinos de los alrededores de la guardería de la calle Serra de Outes, puesto que hay que hacer un ceda el paso a la altura de la calle Concello y hay mucha gente que no lo sabe o no se fija en la señal. Han sido varios los accidentes ocurridos en este punto, algunos de ellos muy aparatosos e incluso con coches empotrados en la acera, como ocurrió en febrero, aunque solo los conductores tuvieron heridas leves.

El colegio de Casás es otra zona conflictiva, ya que justo delante de la puerta del centro hay pasos de peatones regulados por semáforos que, aunque llevan tiempo colocados, no funcionan. De esta manera, su utilidad es nula porque los niños siguen cruzando sin seguridad.

Por una situación semejante, los vecinos también reclaman que se ponga una valla en la plaza del Castiñeiro y en el parque junto a la calle Álvaro Gil, ya que los niños salen corriendo a por la pelota y, «ha habido bastantes sustos» critican los vecinos.