Los errores ofensivos del Azkar se convirtieron ayer en el mejor alimento del Benicarló. Tras un encuentro a rachas, en el que los locales gozaron de la posesión y los visitantes de las ocasiones, un tanto de Dani Salgado desequilibró la balanza a falta de 25 segundos. Antes, el Prone gozó de una contra mal leída que desembocó en la puntilla para los de O Ceao.
En el arranque, ambos conjuntos demostraron un gran respeto hacia el contrario. El juego se desarrolló en el centro del campo, sin aproximaciones a las porterías opuestas. Fernandinho fue el primero en golpear. Los de Bruno García ponían remedio al atasco que padecían con continuos pases horizontales, mientras los de Miki ofrecían una racanería suprema en el juego.
El Azkar sobó el balón a su antojo, pero las mejores oportunidades fueron para los visitantes. En el tramo inicial de la segunda mitad, el Benicarló desorientó a los locales con dos tantos que pusieron el encuentro muy cuesta arriba.
Sin rendición
Sin embargo, los lucenses jamás bajaron los brazos. La entrega del Azkar dio sus frutos y, después de embotellar a un contrario que se enfadó con el balón a medida que avanzaron los minutos, el Prone consiguió equilibrar el marcador.
Los minutos empezaron a pasar factura en filas azulonas y la fatiga se mezcló con unas rotaciones cada vez más largas en el bando pronista. Los porteros evitaron que el marcador se moviese con más fluidez. Pero mientras el Azkar desaprovechó su ocasión para sentenciar, Dani Salgado no perdonó.