El presidente de la Junta de Cofradías de Lugo destaca la gran afluencia pese al éxodo por los días festivos
24 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La capital lucense celebró ayer al mediodía la última de las procesiones de la Semana Santa 2008, la del Santo Encuentro, que escenifica la reunión de Santa María con su hijo resucitado. La imagen de la Virgen del Rosario, que a lo largo del año permanece en la capilla del cementerio de San Froilán, fue revestida con la ropa procesional de luto en la Casa do Concello y desde aquí partió hasta la catedral, portada en una anda por cuatro agentes de la Policía Local y acompañada por varios miembros de la corporación municipal y por la Banda Municipal.
Un centenar de fieles recibieron a la procesión en la plaza de Santa María. A las puertas de la catedral, la imagen de la Virgen fue despojada de su manto negro y recibió en sus brazos a su hijo, al tiempo que un sacerdote proclamaba el triunfo del amor sobre la muerte, las campanas del templo repicaban y los miembros de la Banda hacían sonar sus instrumentos. Ya en el interior de la catedral, el obispo de la diócesis de Lugo, Alfonso Carrasco Rouco, que presidió la misa de resurrección, agradeció a los fieles su presencia en «la solemnidad más grande del año».
Finalizada esta procesión y concluidos los actos programados para esta Semana Santa, el presidente de la Junta de Cofradías de Lugo, Ramón Basanta, hacía una primera valoración, mostrándose muy satisfecho por cómo se habían desarrollado todas las procesiones, sin que ningunha circunstancia hubiese obligado a suspender alguna de las previstas.
En opinión de Basanta, la afluencia, tanto de espectadores como de participantes en las procesiones, fue grande, algo que hay que destacar teniendo en cuenta que este año había un día festivo más y que hubo gente que se marchó para poder disfrutar de un largo fin de semana. El presidente valora también la buena acogida de las novedades introducidas, como que 40 llevadores portasen por primera vez a la Virgen de los Dolores, en una procesión que califica de «espectacular».