Las discrepancias en el sector harían difícil llegar a un acuerdo de tarifas similar al sancionado en Vigo
10 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Las autoescuelas lucenses mantienen que en Lugo no hubo pactos de precios, como el que supuso una sanción por parte del Tribunal de Defensa de la Competencia en Vigo a la mayor parte de las academias de conducir. El presidente de la asociación que representa al colectivo, José Luis García Ferreiro, aseguró que desde esta organización nunca se habían dirigido a sus asociados con una propuesta en este sentido. Cada empresa decide sus propias tarifas. Admitió, sin embargo, que los precios eran parecidos en prácticamente todas las empresas porque la gran competencia existente en el mercado no permite que se produzcan grandes diferencias.
En una consulta efectuada entre autoescuelas que operan en la capital lucense se comprobó que el precio de la matrícula es muy variable. Hay una academia que no la cobra, pero el resto facturan al cliente entre 85 y 147,50 euros por este concepto.
La minuta se completa con las cantidades correspondientes a las clases teóricas. Prácticamente hoy día los ordenadores sustituyeron a los cuestionarios en papel e incluso alguna academia dispone de una conexión en Internet, que se obtiene con la matrícula y que permite realizar los ejercicios desde el terminal de casa, en lugar de tener que desplazarse al centro de enseñanza. Los precios por este concepto en las autoescuelas lucenses varían entre los 172 euros de la más barata, a los 250 de la cara.
A la hora de elegir una autoescuela para sacar el permiso de conducir los clientes también tienen en cuenta lo que les cuesta cada práctica. El número de ellas depende fundamentalmente de la pericia del alumno al volante. Las tarifas de los centros de enseñanza de la capital lucense oscilan entre los 14 euros y los 25.
Los precios en las academias de conducir de Lugo no son coincidentes, pero el final, con el IVA incluido, que es del 16% no suelen existir grandes diferencias. Fuentes del sector señalaron que están prácticamente trabajando a precios de coste.
En la provincia de Lugo tampoco se da el clima adecuado para pactar precios por la división que existe en el sector. El reparto de los cursos que imparte los sindicatos es uno de los puntos de mayor fricción, a los que sumaron otros. Estas diferencias suponen que no todas las academias estén integradas en la asociación patronal.
Las fricciones también se derivan del descenso en el número de alumnos que se sacan el permiso de conducir, especialmente entre los jóvenes, que es el colectivo más numeroso. En el año 2.000 se sacaron 5.100 permisos B, pertenecientes a conductores noveles. Cinco años más tarde se habían reducido a 4.682.
Según cálculos efectuados por el sector, en los últimos años la expedición de permisos de conducir del tipo B se redujo en un 18% en los últimos años. No ocurrió lo mismo con las autoescuelas, que si bien cerraron algunas, se pusieron en marcha otras.
Las autoescuelas pensaron en los inmigrantes como la alternativa para tratar de recuperar clientela. Sin embargo, no fue cómo se esperaba debido a que muchos de los permisos de conducir de otros países se canjean sin necesidad de pasar por las academias de conducir.