El Lugo consiguió una importantísima victoria en su lucha por alejarse de los puestos complicados de la clasificación y ante un rival al que previamente aventajaba tan sólo en tres puntos. En el partido más completo y tranquilo de los gallegos hasta la fecha, fue Mauro Poratti el que inauguró el marcador al finalizar una gran jugada de ataque de los de Fonsi González. El Alcorcón acusó en exceso el gol y apenas se acercó a la meta de Marcos Valín. Ya en la segunda mitad, Carril dejó casi sentenciado el choque al batir de cabeza al meta Segura, tras un saque de esquina. Sin embargo, y cuando parecía que el Lugo no pasaría mayores problemas, fue un ex del equipo gallego, David Sanz, quien en la única llegada peligrosa del conjunto amarillo culminaba una buena contra de los madrileños y devolvía la emoción a falta de cinco minutos para la conclusión. El 'Alcor' se volcó, con más corazón que cabeza, y tuvo algún acercamiento de cierto peligro, pero no hubo tiempo para más y consumó una nueva derrota en casa.
Tras los habituales primeros minutos de tanteo, parecía que el Alcorcón se hacía con las manijas del encuentro e incluso tuvieron algún acercamiento a las inmediaciones del área lucense, sobre todo por la banda derecha, donde Rodiel trataba de avanzar pero sin materializar ninguna incursión.
Sin embargo, el partido dio un giro completo en el minuto 16, ya que el Lugo, que no había pisado el área rival hasta entonces, se adelantó en el marcador. En una grandísima jugada de ataque al primer toque y a la contra, tras recuperar un balón en el centro del campo, Poratti recibió el balón en el centro del área y a placer batió a Segura por bajo en la salida.
El gol supuso mayor tranquilidad para un Lugo que, bien asentado en el campo, jugó a placer y controlando en todo momento el ritmo del encuentro. Por el contrario, para el Alcorcón fue un auténtico mazazo. Los de Óscar Garro acusaron el tanto, no tuvieron capacidad de reacción y no realizaron ni un solo disparo entre los tres palos durante los primeros cuarenta y cinco minutos. A ello contribuyó una fortísima presión del Lugo sobre todos los jugadores de creación y de banda del equipo madrileño, que era un querer y no poder.
Poco fútbol
Por momentos, dejó de verse cualquier atisbo de fútbol y el partido entró en una fase de aburrimiento y brusquedad que el árbitro cortó con sucesivas amonestaciones para los locales. Los lucenses, a la contra, trenzaron un par de jugadas de ataque, sobre todo en las botas de Poratti, su jugador más destacado, y también de Sergio, con mucho peligro por el centro. Pero unas veces por mala definición y otras por anticipación de la defensa local, se perdió la oportunidad de incrementar el marcador durante este período.
Ya en la segunda mitad, el técnico local se la jugó dando entrada en el campo a dos jugadores de ataque, el ex del Lugo David Sanz y Víctor Blanco. Sin embargo, el Alcorcón seguía sumido en una profunda crisis de juego y motivación y, aunque Sanz lo intentó por todos los medios, el Lugo no sufrió realmente hasta los últimos minutos del encuentro.
Corría el minuto 59 cuando, tras un saque de esquina, Dani Carril certificaba la victoria de los rojiblancos (ayer azules) con un buen remate de cabeza -marca de la casa- anticipándose a sus defensores, que hizo inútil la estirada por alto de Segura. La gran alegría que se adueñó de los de Fonsi Valverde contrastaba con el hundimiento total de los madrileños, quienes realizaron su primer disparo entre los tres palos en el minuto 61, al peinar de cabeza David Sanz un centro de falta botado por Borja Truchado.
Pero el Lugo pudo hacer más sangre, y apenas un poco después, pudo llegar su tercer tanto, una vez más a balón parado, pero el gran remate de cabeza de Poratti, tras un córner, lo sacó con buenos reflejos Segura cuando ya se cantaba el gol.
Minutos de la basura
Quedaban algo más de veinte minutos para el final y, hasta el 85, se vieron los típicos minutos de la basura. El Lugo se había atrincherado en su campo, siempre replegado, sin arriesgar y esperando a que pasara el tiempo, mientras que el Alcorcón seguía totalmente desaparecido.
El único chispazo en el ataque madrileño tuvo la fortuna de convertirse en gol. Fue el citado David Sanz quien, en un buen cabezazo a pase de Borja Truchado, acortaba diferencias y devolvía la emoción al marcador.
A la desesperada
Los locales se fueron desesperadamente hacia arriba, buscando el milagro y pusieron en algún apuro el marco de Valín, sobre todo en jugadas a balón parado que el equipo madrileño es experto en aprovechar en los minutos finales de sus partidos. Así, David Sanz pudo empatar tras una buena contra llevada por Rodiel desde la derecha y cuyo centro al área a punto estuvo de recibir el ariete en inmejorable posición de remate. En última instancia, fue Aira quien, anticipándose al remate, despejó el balón lejos de las inmediaciones del área gallega.
Pero ya era tarde para una proeza local y el fútbol hizo justicia a un Lugo que fue mejor y que consiguió tres puntos vitales que le permiten tomar oxígeno y alejarse de los puestos complicados de la clasificación, precisamente ante un rival al que ya ganó en el primer partido de Liga y al que, por tanto, gana también el golaveraje particular.