La directiva del Club Fluvial tiene previsto convocar una asamblea urgente con el fin de abordar la reparación de los graves desperfectos que sufrieron sus instalaciones como consecuencia de la última riada. Los daños podrían afectar incluso a las fechas de apertura, una hipótesis que prefiere aparcar la presidenta. «Esperemos que la apertura no se vea condicionada, porque son tres meses de temporada y no podemos permitirnos ese lujo. Habrá que ponerse a trabajar y buscar ayudas como sea», señala Luisa Vázquez.
El orden del día de la asamblea no está cerrado, pero se baraja la posibilidad de debatir la solicitud de un crédito para hacer frente a las reparaciones con independencia de las ayudas institucionales que se puedan conseguir. De lo que se trata es de disponer de medios económicos para actuar de inmediato ante los daños de la crecida. «Tenemos subvenciones concedidas del año pasado que aún están pendientes de entrega», explica la presidenta.
Los destrozos son tan importantes que la directiva no se atreve por ahora a avanzar una cifra de lo que puede costar su reparación. «Habrá que esperar a que baje el caudal para valorar exactamente hasta dónde llegan los daños en un pilar de la pasarela y en el muro de sujeción del lado de la piscina», apunta Luisa Vázquez. El personal encargado del mantenimiento de las instalaciones cree que la columna del puente pudo resultar dañado por la presión de la avenida, que además desplazó la zapata del muro de contención en la otra margen del Cabe.
La presidenta del Club Fluvial tiene pendiente una reunión con el alcalde, al que solicitará asesoramiento para buscar ayudas institucionales con las que afrontar la reparación de los desperfectos. «De momento estamos evaluando los daños y vamos a pedir presupuestos del arreglo, aunque todo lo que podamos se hará con medios propios», dice Luisa Vázquez.
Caída de árboles
A la espera de concretar la situación del pilar de la pasarela y del muro situado del lado de la piscina, la directiva asume que será necesario reponer la pared próxima a la zona de juegos infantiles que se desplomó entera hasta la altura de la presa. También precisa de arreglos la sujeción de las compuertas del canal del molino y habrá que proceder a la tala de varios chopos cuyas raíces han quedado al descubierto como consecuencia de la erosión del agua. «Estamos gestionando los permisos con la Confederación porque existe riesgo de que los árboles puedan caerse», sostiene la presidenta.
Por las instalaciones ya han pasado peritos de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil y de la compañía aseguradora, aunque la directiva da por sentado que la póliza no cubrirá ni de lejos los gastos por las secuelas de la crecida.