El exceso de sal puede deteriorar el firme de las carreteras en una sola campaña

B. Lázare

LEMOS

08 ene 2010 . Actualizado a las 10:39 h.

En estos últimos años Gobierno, Xunta, Diputación y concellos incrementaron de forma notable la distribución de sal en sus carreteras y redes viarias para combatir la nieve y el hielo. Las ventajas son evidentes y, además de mejorar la seguridad, ahora los cortes y el aislamiento de núcleos de población son esporádicos y duran pocas horas.

Sin embargo la contrapartida son los efectos que ocasiona la sal en el pavimento de los viales, e incluso en el medio natural. Estas consecuencias se agravan debido a la falta de experiencia, que propicia un exceso de sal en relación con las cantidades que emplean en otras zonas o en países del centro y norte de Europa, con tradición en su uso.

Los responsables de estas instituciones son conscientes de la situación y en algunos casos ya tomaron medidas y restringen la sal o la emplean con más mesura. Sin embargo, también matizan que se trata de una cuestión delicada debido a que su utilización incide en los accidentes y, en consecuencia, en la seguridad de las personas.

El salitre levanta la capa de asfalto en las carreteras secundarias y pistas que tienen un pavimento tradicional. En una única campaña un vial con un firme aceptable puede quedar totalmente destrozado, según coinciden en afirmar el diputado provincial de Infraestructuras, Manuel Martínez, y el alcalde de Pedrafita, José Luis Raposo. En cambio el firme mediante aglomerado en caliente resiste mucho mejor los efectos, dado que no lleva una capa de asfalto sino que es una masa compacta de asfalto y áridos. Este sistema está siendo empleado por la Diputación en todas sus carreteras, salvo las de muy poco tránsito, e incluso se usó en pistas locales reparadas con el Plan E.