La producción de la cosecha varía según las zonas, aunque se mantendrá el volumen de la pasada campaña
07 ago 2009 . Actualizado a las 10:31 h.El consejo regulador de Ribeira Sacra tenía previsto iniciar en quince días los controles de maduración que permiten fijar el comienzo de la vendimia en el conjunto de la denominación de origen. Pero todo apunta a que los muestreos tendrán que aguardar si las condiciones meteorológicas de las últimas semanas, impropias de esta época del año, se mantienen durante la segunda quincena de agosto. Como contrapartida a este verano atípico en cuanto al tiempo, las enfermedades habituales del viñedo apenas han tenido incidencia este año y la uva se presenta en la mayoría de los casos totalmente sana.
Al igual que el pasado año se produjeron algunos problemas en la formación de los racimos por las heladas tardías y las lluvias en la época de floración de la planta, por lo que la producción podría mantenerse de nuevo en torno a los cuatro millones de kilos de uvas controlados en el 2008.
El ingeniero agrónomo Victoriano Pérez considera que la vendimia se presenta bastante desigual. «Hai de todo porque a floración produciuse en diferentes etapas. En líneas xerais, o envero [momento en el que la uva coge color] pode ir algo máis retrasado que outras veces, aínda que hai excepcións, como pode ser o caso de Amandi», opina. Los problemas por las lluvias y las heladas tardías en la época de floración han causado en determinados casos -según pudo comprobar- mermas de entre un 10 y un 20% de la producción en algunas parcelas. Por el contrario, destaca que la incidencia del mildiu y del oídio, aunque con excepciones, ha sido muy inferior a otras campañas.
La mayoría de los bodegueros consultados cree que, en la línea del pasado año, la vendimia podría retrasarse en mayor o menor media con respecto a las fechas que venían siendo habituales en anteriores cosechas. Por lo que respecta a la producción, coinciden en señalar que la cosecha se presenta muy irregular, en función de si las viñas han sufrido o no problemas en el momento de la floración. Mientras en algunas parcelas en las que los racimos no cuajaron con normalidad se han registrado mermas de hasta un 40%, en otras la producción crece con respecto a la campaña anterior.
Pendientes del tiempo
«En el Bibei la uva tinta aún está empezando a pintar y en las blancas el desarrollo no es el mismo de otros años. Si el tiempo no se pone en condiciones creo que va a ser una vendimia muy tardía, de las que ya no se recordaban aquí», dice el enólogo Luis Buitrón. Según su criterio, el retraso en el ciclo vegetativo de la planta no se resolverá con unos cuantos días de calor. «Lo que es agua, la cepa tiene la que quiere. A partir de ahora tendrían que cambiar las cosas radicalmente, que venga mucho sol y que no caiga otra gota», sostiene el técnico.
Fernando González, de la bodega Algueira, es la otra cara de la moneda y ve incluso más adelantada que el pasado año la vendimia en su viñas de Doade, circunstancia que vincula al control de los rendimientos por cepa. Muy próximos a sus viñedos de Carballocovo se encuentra ubicada alguna de las parcelas de Guímaro, cuyo responsable, Pedro Rodríguez, se muestra más comedido. «La uva no enveró ni mucho menos de forma generalizada y a partir de ese momento son 45 días para la vendima». «A colleita viña moi ben pero posiblemente se retrase polas noites frías das últimas xornadas», corrobora Armando Parada, de la cooperativa Os Ermitaños, de Vilachá de Salvadur.