¿Casualidad o respeto mediático?

LEMOS

El Concello de Portomarín retira un coche abandonado solamente unos días después de detectar que podía aparecer la imagen en La Voz de Galicia

01 abr 2009 . Actualizado a las 10:36 h.

El pasado 21 de marzo un redactor de La Voz de Galicia visitaba Portomarín para hacer un reportaje denuncia de la inaccesibilidad de la iglesia de San Juan.

Una de las protagonistas de la noticia era la anciana Ángela García, postrada en una silla de ruedas y que no puede asistir a misa desde hace varios años.

La mujer, después de explicar su situación pidió al redactor como un favor que trasladara su malestar por la presencia de un coche abandonado desde hace cinco años al lado de una vivienda de su propiedad. Ángela dijo que se había quejado de ello en varias ocasiones, pero que no le habían hecho caso.

El periodista consideró de justicia su petición y accedió a la demanda. El domicilio de la mujer está a poco más de 200 metros de la iglesia y hasta allí la acompañaron para hacer una fotografía del vehículo.

La acción fue vista por varios testigos que por lo que se ve poco tardaron en trasladar lo sucedido a los responsables municipales.

La intención del redactor gráfico era publicar la foto denuncia en un par de días, por lo que se sorprendió cuando la anciana le dio las gracias a principios de la semana pasada. Al principio pensó que era por la denuncia de la accesibilidad del templo, pero pronto comprobó que el agradecimiento se debía a que desde el Concello ya habían dado orden de retirar el vehículo, petición que se ejecutó de inmediato.

La única duda sobre este caso con final feliz es saber con certeza si la actuación de la grúa ya estaba prevista, por lo que habría que felicitar a los gestores municipales, o si actuaron con celeridad movidos por el temor a ver una imagen no demasiado edificante de su pueblo.

Lo único cierto es que el coche ya no afea el entorno de una localidad que próximamente presentará un plan de turismo para dar a conocer los recursos de ocio y para atraer visitantes a Portomarín, un pueblo que vive en gran medida de los turistas y del camino.