«Por la noche me pongo dos pares de calcetines para dormir»

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

María del Carmen Pesqueira, legionaria pontevedresa destinada en Almería, ha participado en la campaña de la Antártida.

17 ene 2012 . Actualizado a las 15:46 h.

Pontevedresa de nacimiento, marinense de adopción y actualmente destinada en Almería, a sus 35 años, María del Carmen Pesqueira acaba de cumplir uno de sus sueños como legionaria: participar en la campaña de la Antártida. «Antes he pasado por Afganistán y mi responsabilidad en el continente blanco es atender a los estómagos de militares y científicos, para que puedan soportar con agrado las temperaturas externas de los módulos de vida y trabajo», sostiene vía correo electrónico.

-Entre tanto hielo, ¿hay sitio para las recetas de la Tierra o se preparan platos específicos para la ocasión?

-La verdad es que siempre intento aplicar las recetas gallegas a los menús. De este modo, me acercan con entusiasmo a las Rías Baixas, otro paraíso natural, aunque algo más calentito.

-¿Y algún secreto de entre pucheros?

-No. Solo intento hacer los mejores platos con los ingredientes que tenemos y si las circunstancias lo permiten. El pan, que lo agradecen mucho mis compañeros, lo preparo diariamente y, a veces, parece el de Cea.

-¿Cómo es la vida de una de las militares encargadas de la cocina de la campaña antártica?

-Normalmente, estoy una semana de cocina. Como somos dos, nos turnamos. En la que estoy libre realizo apoyo a otras áreas de la base Gabriel de Castilla: motores, instalaciones, traslados en zódiac, rutas de apoyo a pie... De todo menos pisar la cocina.

-Durante seis años estuvo destinada en la Brilat de Pontevedra, ahora es cabo en la Legión y está a muchos kilómetros de casa. ¿Quién sufre más la distancia? ¿La familia o el soldado?

-Buenoooooooo? Le pasa lo mismo que a la del brigada José María Facenda [el otro militar pontevedrés, en este caso de la Brilat, que este año participa en la misión de la Antártida, y cuyos allegados asumen los inconvenientes de su profesión], por lo menos están una cerca de la otra.

-En todo caso, estas misiones en el extranjero ya no son como antes. Ahora con Internet o la comunicación vía satélite, «a priori», el contacto con la familia parece mucho más sencillo.

-Ya. Me conecto siempre que puedo. Como soy inquieta, retiemblo cuando no hay posibilidad. ¡Uuffff!, pero con los compañeros me conecto siempre.

-¿Qué tal tiempo hace? ¿Creo que es la época, por así decirlo, más cálida pese a que el termómetro apenas ronde los cero grados?

-Lo cierto es que paso muchísimo frío, sobre todo cuando apagan los grupos [electrógenos] por las noche. De hecho, cada noche me pongo dos pares de calcetines para dormir.

-Una curiosidad, o más bien cotilleo. Además del uniforme, la ropa de abrigo y lo que necesitase para la campaña... ¿qué más metió en las maletas?

-Me llevo siempre el secador de pelo, lectura, música, pelis y los recuerdos.

-Ya para terminar, ¿se atrevería a autodefinirse?

-Sí, claro. Soy rocanrolera y del Celtiña.