El hombre tenía un total de 62 fincas, valoradas en más de diez millones de euros, repartidas por la provincia de Pontevedra
13 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Una herencia de casi diez millones de euros. Eso es lo que esperan conseguir dos vecinas de la comarca arousana que han puesto en marcha un proceso judicial para reclamar los bienes de su abuelo, fallecido en Argentina en el año 1945. Antes de emigrar, el hombre dejó en O Salnés a un hijo ilegítimo, padre de las dos arousanas que ahora exigen su herencia, junto con una tercera hermana que vive en Denia, en Alicante. Las propiedades consisten en un total de 62 fincas repartidas por toda Pontevedra y que, según Fernando Osuna, abogado de las demandantes, estarían valoradas en algo más de diez millones de euros.
Los hechos se remontan al año 1920. Fue entonces cuando nació el padre de las dos arousanas. Poco después, su abuelo se marchaba a Argentina sin haber reconocido a su único hijo. Pero mantuvo el contacto con el niño y con su madre, a quienes intentó convencer de que emigraran con él. No quisieron, y en 1931 el hombre contrajo matrimonio, aunque murió en el año 1945 sin haber tenido más descendencia. Ahora, sus tres nietas ilegítimas consideran que tienen derecho a su herencia y han puesto en marcha un proceso judicial para reclamar, en primer lugar, su parentesco con el emigrante.
Exhumar a su padre
Las dos arousanas presentarán esta semana una demanda en el juzgado de Cambados para exigir que se les permita exhumar los restos de su padre, fallecido en el año 1971. Compararán su ADN con el de un sobrino nieto de su supuesto abuelo, un señor de 80 años que todavía vive. Y así demostrarán que la persona que emigró a Argentina, dejando en tierras arousanas más de sesenta propiedades era, en realidad, su abuelo. No han querido entrar a exigir que se exhume también al emigrante, pues este fue enterrado en Argentina y el proceso para solicitar que se abra su tumba complicaría demasiado la demanda, argumenta Fernando Osuna.
Para demostrar su parentesco, las tres hermanas cuentan con el testimonio de numerosos vecinos de la localidad en la que residen. Osuna explica que la relación del padre de sus clientas con el emigrado era de dominio público y que todos los residentes en el entorno sabían que era su hijo ilegítimo.
El siguiente paso, explica el abogado de las demandantes, será el de reclamar la herencia, que en parte está en manos de los sobrinos y sobrinos nietos que dejó el fallecido, que «ocuparon los bienes» en cuestión, añade Osuna.
Toda esta demanda es fruto de un trabajo de cuatro meses que han llevado a cabo en colaboración con un detective, que se encargó de averiguar los detalles de la vida de su abuelo y su padre. Lo que no ha trascendido todavía es la identidad ni de las demandantes ni de sus progenitores. Tampoco el nombre de la localidad en la que sucedió toda esta historia.