Una nieta de sadenses vela por la seguridad de los neoyorquinos

Daniel Prieto

A CORUÑA

Mia Guillén es una profesional de origen gallego que lleva diez años manteniendo el orden en Bushwick, distrito de Brooklyn

29 jul 2008 . Actualizado a las 18:37 h.

Mia Guillén Fariña, neoyorquina de nacimiento y gallega de corazón, lleva trabajando diez años en la policía de Nueva York, en el barrio de Bushwick, en el distrito de Brooklyn. Como tantos otros sadenses, sus abuelos emigraron a la gran manzana y allí se instalaron. Todos los veranos regresa a Sada para pasar las vacaciones junto a sus padres. «Mis abuelos nacieron aquí, los Vila, y mis padres ya nacieron en Estados Unidos», afirma. La vivaz policía, de 34 años, encuentra el ambiente de la villa marinera «muy diferente». En su opinión, «aquí la gente no tiene tanta prisa por hacer las cosas» y se vive «con más tranquilidad» que en la Gran Manzana.

Mia, que cuando tenía cinco años ya aseguraba querer ejercer su actual trabajo, encontró que su vocación chocaba frontalmente con el temor de su familia, ante el peligro que conlleva ser policía en una ciudad como Nueva York. «Mis padres tenían miedo. Antes estuve en una tienda de ropa, pero mi ilusión era dedicarme a esto y todos lo aceptaron», indica. En la policía conoció a su actual pareja, otro profesional que tampoco veía con buenos ojos su dedicación.

Patrullar cada día por la «peligrosa barriada» de Bushwick y soportar las afrentas, el «ambiente marginal» e incluso el lanzamiento de objetos, es parte de la actividad rutinaria de la joven, que aun así ha sido capaz de conocer a «buenas personas» en la zona. Mia suple su poca estatura con mucho oficio. «Soy baja para ser policía, pero eso no importa porque en esta profesión tienes que usar la boca y la cabeza, no es cuestión solo de fuerza o tamaño», dice.