Una serie sobre una etnia amazónica es acusada de manipulación
04 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.No dejes que la realidad te fastidie un documental. Esta perniciosa máxima ha hecho que, desde que el cine es cine, las cámaras acomoden la realidad a los deseos de quienes las manejan. Si para ello es necesario decir que lo negro es blanco o viceversa, no pasa nada. Hasta que pasa. Como ocurrió con la serie documental Mark y Olly: viviendo con los machigengas, que levantó ampollas entre los antropólogos que mejor conocen esta etnia amazónica. Unos expertos que, ante la emisión de la BBC en el Reino Unido y Travel Channel en Estados Unidos, denunciaron el montaje «falso, inventado y distorsionado» que encendió todas las alarmas.
Para que no se repita, desde la organización Survival, que vela por los derechos de los indígenas en todo el globo (www.survival.es), se propone un código ético que salvaguarde a estas etnias de falsedades, tergiversaciones y patrañas. Survival quiere que los realizadores y documentalistas que trabajan con etnias indígenas asuman un código de buenas prácticas dictado por el sentido común. Se trata de evitar que las manipulaciones deriven en «retratos potencialmente dañinos de los indígenas». Pide a los realizadores que sean coherentes, responsables y fieles a la verdad para evitar que «el público se forme una opinión injusta o poco representativa de los indígenas». Insisten en el papel crucial que juegan las televisiones del mundo rico «para determinar el trato que reciben los indígenas».
Presentada por Mark Anstice y Olly Steeds, la polémica serie sobre la etnia amazónica mostraba a los matsigenkas o machiguengas -mal llamados machigengas en el título- como seres salvajes y crueles. Para el director de Survival International, Stephen Corry, «es un deprimente ejemplo de cómo la tele retrata normalmente a los pueblos indígenas».
Las trampas de Anstice y Steeds, que vivieron con los indígenas durante meses para mostrar su realidad, las desmontan antropólogos y expertos como Glenn Shepard y Ron Snell, que denuncian cómo los documentalistas «se inventan las traducciones para presentar un retrato falso e insultante de una comunidad malvada, salvaje y obsesionada con el sexo».
Prácticas éticas en producciones con pueblos indígenas se denomina el código propuesto por Survival, que apela a la responsabilidad moral requerida para producir un documental con el potencial de ser «la única forma en que el público puede aprender algo sobre ese pueblo indígena». Además de advertir a los realizadores sobre las dificultades y consecuencias de la producción irresponsable, el código también ofrece una serie de principios básicos, como pedir permiso de las personas filmadas y acepta sus limitaciones; investigar sobre el terreno; informar a los indígenas sobre las pretensiones y uso de la película, y compensar su contribución, entre otros.