El equipo del programa visita en esta ocasión cuatro bares que tratan de mantener un vínculo con la cocina tradicional.
23 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.V Televisión invita esta noche a sus espectadores a ir De bares. A partir de las 23.00 horas, el tercer capítulo de esta serie documental acerca a la pantalla los locales más emblemáticos de la geografía gallega. Son lugares con historia en sí mismos por su edificación, por la trayectoria de sus propietarios y que cada día descubren cientos de historias, las de sus parroquianos.
El equipo del programa visita en esta ocasión cuatro bares que tratan de mantener un vínculo con la cocina tradicional.
O Fiúza
En A Coruña, O Fiuza es un emblema de más de cuarenta años con una clara seña de identidad: el pulpo, que en el local de l barrio de Monte Alto se sigue cociendo en caldero de cobre y aderezando de la forma tradicional. Sin más truco.
Casa Varela
En el municipio de Begonte los actuales propietarios de Casa Varela también mantienen el sano vínculo con la tradición. Su cocina de leña sigue funcionando y allí se van fraguando cada día platos tan tradicionales como los cocidos o la zorza, las estrellas de los meses de invierno. Su fama les ha hecho llegar al cine, aunque sin aparecer en los títulos de crédito. Durante la grabación de la película 18 comidas, del director Jorge Coira, fueron los encargados de servir el cátering al equipo de actores y técnicos de la película.
Queimada
Como en el caso de Casa Varela, el bar Queimada, de Castrelo de Cima, en Ourense, nació para dar el servicio más completo al vecindario. Hace más de cuarenta años hacía las funciones de ultramarinos, estanco y taberna. Este establecimiento es hoy el punto de reunión de la comisión organizadora de la popular Festa da Queimada que cada año se celebra en esta parroquia desde hace décadas.
La Gavilla
En el municipio de Corcubión está la última parada del programa De bares. Unas antiguas caballerizas son el lugar en el que se creó La Gavilla. Hoy es una referencia de la diversión de la villa, con cuidada música, que en verano se convierte en parada obligatoria para tomar las primeras copas de la noche.