Hoy, 22.00 horas. «Ciudad de Dios»
Además de las nominaciones de director, fotografía, montaje y guión adaptado en los Oscar del 2003, y de aspirar en los Globos de Oro a ser la mejor película extranjera, Ciudad de Dios fue elegida en esa categoría por el Círculo de Críticos de Nueva York y por el festival de Cine de Toronto, y se llevó también los premios de actor, fotografía y montaje en el festival de La Habana.
Estos y otros galardones convirtieron al filme en uno de los mayores éxitos internacionales del cine carioca. Fue el brasileño Walter Sales, autor de la inolvidable Estación Central do Brasil (1998), quien animó y apoyó a Fernando Meirelles para afrontar Ciudad de Dios , que lo consagraría hasta dar el salto a Hollywood con su siguiente obra, El jardinero fiel (2005) y A ciegas (2008), polémica versión sobre la novela Ensayo sobre la ceguera , de Saramago. En la dirección se implicó Katia Lund, que fue ayudante de Sales en su película.
Rodada en verano del 2001 en las conflictivas favelas de Río de Janeiro, concretamente en la conocida como Cidade de Deus, Meirelles hubo de lograr antes el consentimiento de las bandas que operan en la zona para instalar sus cámaras. Con la intención de dotarla de mayor realismo en los personajes, promovieron una intensa selección de la que resultó un plantel de 110 jóvenes actores no profesionales que hubieron de someterse a un taller de dramatización intensivo.
Doce guiones previos
Con apenas 3,3 millones de dólares de presupuesto, Ciudad de Dio s toma como base la novela homónima de Paolo Lins. El guionista Braulio Montavani necesitó de una docena de borradores hasta dar con el texto definitivo.
Se centra en dos niños que asoman al mundo en los años sesenta para seguirlos hasta los ochenta, en una de las favelas más pobladas y violentas de Río. Buscapé aspira a ser fotógrafo y aunque por momentos parece situarse al margen de la ley, se mantiene limpio. Su amigo Dadinho sueña con llegar a ser el jefe de la banda que pronto se pasará al lucrativo negocio de la droga. Junto a ellos otros personajes que componen un retrato de tintes neorrealistas pero al mismo tiempo quiere dar un tono que remonta al thriller de los años setenta. Ayudándose de una original propuesta visual, también invita a reflexionar sobre el escaso valor de la vida cuando se pierde la esperanza.