Adela Úcar es la nueva cara del programa de reportajes, que regresa a Cuatro el próximo viernes. Durante la grabación fue picada por un escorpión
28 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La entrega del testigo se escenificó hace unos meses. Samanta Villar, presentadora entonces de 21 días, se despedía del programa de Cuatro compartiendo el último reportaje con su reemplazo, Adela Úcar. Una historia sobre el día a día de famosos y paparazis, con ellas en bandos contrarios, sirvió de despedida de una y de recibimiento a la otra. Ahora, Adela Úcar ya vuela sola. Y se enfrenta a aventuras menos placenteras que la de ser una celebrity por unos días. La presentadora bilbaína ya ha grabado los tres primeros capítulos de la nueva entrega de 21 días , que pasa en un vertedero, medio alcoholizada y conviviendo con musulmanes.
21 días
arranca el próximo viernes, a las 23.20 horas, con un plato fuerte. Úcar vivirá durante tres semanas en el vertedero más grande de Centroamérica, ubicado en Nicaragua. Los espectadores verán a la reportera buscando entre la basura todo lo que pueda valer de moneda de cambio, colándose entre cartones y deshechos y conviviendo con algunas de las familias que residen en las poblaciones chabolistas. Toda una aventura que no ha estado exenta de peligro. «Ha sido la experiencia más dura que he tenido en mi vida, pero también de la que he sacado las vivencias más interesantes», explica la presentadora de la nueva etapa del espacio de Cuatro, que sufrió durante su estancia en Nicaragua la picadura de un escorpión. «Me asusté mucho, porque desconocía lo que me iba a pasar, pero a la vez estaba tranquila porque sabía que si me ponía realmente mal el equipo del programa me llevaría a un hospital. Un privilegio del que a lo mejor quienes viven allí carecen».
Consumo de alcohol
No ha sido la única vivencia complicada a la que ha tenido que hacer frente Adela. También ha pasado tres semanas experimentando los estragos que produce el consumo abusivo de bebidas alcohólicas.
Aunque esta vez ha tenido «algún rato divertido». «Ya sabemos lo que hace el alcohol, te entra la risa floja, se te relajan los músculos, te olvidas de que hay una cámara, que tienes que hacer una entrevista y lo único que quieres hacer es reírte y hablar. Eso es lo que la gente verá en el programa», avanza la bilbaína, que según dice está «cero acostumbrada a beber». Y así va a seguir. «Por un tiempo, no quiero ver nada de alcohol», bromea.
El tercer reportaje que ya han grabado reflejará el día a día de varias familias musulmanas con el objetivo de dar a conocer su realidad en nuestro país. Pero no se quedará en la superficie. Por primera vez, una periodista seguirá los preceptos del Corán y se adaptará a las costumbres de la cultura islámica. «Intento transmitir cuáles son los conflictos internos por los que estoy pasando, y en el caso de este reportaje no me callé y les expuse mis dudas claramente», advierte Úcar, quien cree que «por muy diferentes que sean las personas, siempre que haya respeto, el entendimiento es posible».
Sobre el temor inicial a vivir lo desconocido, Adela resta dramatismo. «Al principio, el miedo a las vivencias casi siempre está, pero a medida que van pasando los días, lo vas dejando atrás, encuentras tu sitio dentro de la casa o en el entorno en el que estés y empiezas a ser testigo de historias tan interesantes que te olvidas de lo demás. Te toca darlo todo para hacer justicia a la historia que tienes delante», explicó la presentadora.