La Sexta intenta reeducar a los jóvenes de la «Generación Ni-Ni»

Efe

GENTE

Un nuevo reality pretende encausar la vida de ocho jóvenes que ni estudian ni trabajan.

19 ene 2010 . Actualizado a las 18:22 h.

Agresividad, insultos, consumo de drogas, robos, órdenes de alejamiento y sobre todo mucha diversión son parte de la vida de un grupo de jóvenes de entre 18 y 20 años que no estudian ni trabajan y a quienes La Sexta intenta reeducar con la ayuda de dos psicólogos a través del reality Generación Ni-Ni.

La cadena privada emitió promociones para buscar participantes y los testimonios que ofrecieron las familias fueron «sobrecogedores», ha explicado hoy en la presentación del programa su productor, Roberto Ontiveros, quien recordó que en España hay un 15% de jóvenes que ni estudian ni trabajan.

A ocho de estos jóvenes (cinco chicos y tres chicas) se les ha reunido en una casa de 600 metros cuadrados, con 30 cámaras de televisión a su alrededor y la ayuda de dos psicólogos para enseñarles a recuperar la «ilusión», según Ontiveros, porque muchos de ellos «son en realidad zombies, han perdido lo que caracteriza a la juventud, que es el interés por su propio futuro».

Estos ejemplos de la ya conocida como generación Ni-Ni estarán recluidos durante seis semanas, con algunas novedades respecto a otro tipo de reality, como la de contar en la convivencia con la presencia de dos psicólogos expertos en comportamiento juvenil y la posibilidad de comunicarse con el exterior y ver televisión, por ejemplo.

Durante el programa se enfrentarán a diversos retos, el primero y principal el de trabajar para comer, además de realizar las tareas domésticas propias de una casa, porque se trata de personas «que no conocen el esfuerzo y sobre todo les faltan límites», explica la psicóloga Silvia Sanz García sobre su experiencia de algunos días de convivencia en la casa de Generación Ni-Ni.

Algunos de estos chicos confiesan en el programa cómo robaban el dinero a las joyas a sus padres para poder pagarse sus continuas salidas de fiesta, y ahora la mayoría, «aunque no todos», puntualiza la psicóloga, están decididos a cambiar de actitud.

Para empezar, se acabaron las drogas; se les requisaron los efectos personales para evitar su consumo en la casa, aunque en el grupo «no hay adictos, sino consumidores», ha explicado la directora de programas de la cadena, Esperanza Martín, preguntada por las eventuales complicaciones para el desarrollo de un reality en el que todos los jóvenes se confesaron fumadores de porros.

Alberto H. Buale, el otro psicólogo del programa, ha explicado que esta experiencia es «muy interesante, porque te da una visión global y profunda de los problema de estos chicos», que desde diferentes clases sociales han llegado a una misma actitud indolente ante la vida, «de la que es muy difícil buscar unas causas concretas, depende del entorno, de la familia...».

Su compañera Silvia Sanz apunta: «El problema es que no tienen ningún tipo de ilusión, y es eso lo que estamos buscando ahora, algo que les haga reaccionar».

Seis semanas tal vez no sea tiempo suficiente para poder cambiar, pero «podemos hacer ver a la sociedad que estos problemas tienen solución», añade Buale, por ejemplo explicando a los padres «dónde pueden haber fallado y en qué momentos hay que poner unos límites a los hijos».

Los jóvenes permanecerán siempre en el programa, salvo que los psicólogos o los progenitores decidan acabar con su participación; cada miércoles (22:15 horas) se verá cómo se enfrentan a sus problemas y los progresos conseguidos por su trabajo y el de los terapeutas.

En cuanto a los resultados, Esperanza Martin explicó que «con que alguno de ellos reflexione y cambie sus conducta, nos daríamos por satisfechos».