Muere Valerio Lazarov, el hombre que revolucionó la televisión en España

EFE

GENTE

Conocido como «Míster Zoom», el veterano productor y realizador rumano dejó su sello en TVE y Telecinco, cadena de la que fue director general.

11 ago 2009 . Actualizado a las 20:06 h.

El mundo de la televisión pierde a uno de sus pesos pesados. El conocido productor y realizador rumano Valerio Lazarov falleció este martes, a los 73 años de edad, en un hospital madrileño donde había ingresado para ser atendido del cáncer de colon que le habían detectado recientemente.

Sus restos mortales fueron trasladados al tanatorio de La Paz de Tres Cantos, donde fueron velados por su familia, amigos y compañeros de profesión.

Luchador nato, este profesional que revolucionó la televisión en España con el zoom -le bautizaron «Míster Zoom»- ni sabía ni podía estar inactivo.

Disfrutaba creando y buscando formatos para la televisión, con la que mantuvo una relación de más de medio siglo y para la que trabajaba desde su productora Prime Time, la compañía que creó desde que dimitió como director general de Telecinco a finales de 1994.

Señoras y señores, Pasaporte a Dublín, las Mamachicho, VIP Noche, Hostal Royal Manzanares, Tio Willy y las galas homenaje Geniales son sólo una muestra de las muchas creaciones de televisión firmadas por Lazarov.

Natural de Birlart (Rumanía) y nacionalizado español desde 1972, este obrero de la pequeña pantalla, según su propia definición, mantenía el mismo espíritu y ánimo que cuando empezó, primero en la televisión de su país, donde trabajó durante once, y posteriormente en TVE, en Italia y Telecinco.

«Miro atrás y veo alegrías sinsabores, satisfacciones, disgustos...Siempre me he tomado mi trabajo con inquietud, deseando aprender y descubrir cosas. Desgraciadamente, en la televisión actual no hay lugar para experimentar», manifestaba este popular profesional que, cuando llegó a España en 1968, era «un bicho raro». «Venía de un país comunista con el que no había relación diplomática. Hubo suspicacias, incluso creían que era un espía.

Pero pude trabajar, tenía la confianza de los jefes y la comprensión del público. Y eso que algunos les costó un poco más entender que era otra voz en el concierto de la comunicación y que aportaba algo diferente», recordaba.

Abordó todos los géneros televisivos -entre todos se decantaba por la ficción, «el único que te permite fidelizar»-, y no le molestaba que le siguieran conociendo por «Mister Zoom». «Es una etiqueta de fácil manejo. No deja de ser un reconocimiento porque siempre le dicen a mi actual mujer, que es rumana, que yo revolucioné la televisión en España con el zoom».

Padre de cinco hijos de varias mujeres -estuvo casado con la cantante Elsa Baeza y la norteamericana Didi Sherman- y con dos nietos, estudió para ser cineasta -le impactó la comedia soviética Volga, Volga-, pero el Estado rumano fundó la televisión pública y le invitaron a colaborar en ella. En el viaje que hizo al Festival de Montecarlo en 1966 conoció a Adolfo Suárez, entonces director de TVE, y a Juan José Rosón -director general de RTVE- y le ofrecieron trabajar en TVE, donde en ese momento triunfaba las Galas del sábado con Joaquín Prat y Laura Valenzuela.

De la cámara al despacho

Reconocido con la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, el ex colaborador de Berlusconi y ex director general de Telecinco seguía viviendo la profesión con entusiasmo y hasta el último momento estuvo preparando proyectos para diferentes cadenas. El hombre que volvió loco al personal con el movidito zoom -le llegaron a acusar de trabajar a favor de las tiendas de óptica- fue director general de las producciones de Berlusconi en Italia y no dudó en vivir la aventura de dirigir en España una televisión, medio que conocía a la perfección y para la que creó Pequeños grandes genios, Maridos y mujeres, La noche de los errores y Aeropuerto Hello-Goodye, su último trabajo en emisión.

Pasó de la etapa artesanal a la industrial, cambió las cámaras y los controles de realización por el despacho y saboreó las mieles del triunfo en su país natal como productor de Sorpresa, sorpresa, Lluvia de estrellas y Lo que necesitas es amor.

El productor independiente y empresario cambió la forma de ver la televisión, «mi vida. Me apasiona un medio en el que llevo trabajando 52 años», subrayaba este trabajador infatigable a quién la España franquista le pareció «una dictadura ingenua» comparada con la de Ceaucescu.

Forjado en las dificultades, vital y optimista, Lazarov experimentó con las técnicas más vanguardistas y la rapidez de las imágenes en su juventud, recursos que luego utilizó en los musicales de TVE.

Después, el hoy primer ministro italiano le encomendó diseñar una televisión de entretenimiento, Telecinco, que este martes recordaba «al pionero de la televisión centrada en el espectador y no en el poder. Rompió con los convencionalismos de este medio desde la década de los 70 y fue una mente privilegiada para la innovación de la estética y los contenidos de la pequeña pantalla, intuyendo que el uso de los efectos especiales tendría una enorme capacidad de emocionar al público».

La privada aseguraba en un comunicado que su legado audiovisual «quedará para siempre en la retina de varias generaciones de telespectadores europeos».