El mapa audiovisual en España sufrirá importantes cambios. TVE no tendrá publicidad, se acerca el apagón analógico y las privadas estudian fusiones
24 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El actual modelo televisivo en España tiene sus días contados. Las novedades tecnológicas y la distribución de los equilibrios empresariales provocarán importantes cambios tanto en el modo como en los canales en donde se podrán ver los contenidos televisivos. Se abre un camino para una nueva era, con todavía muchas incógnitas por despejar.
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El apagón analógico. Esta es una expresión coloquial cada vez más utilizada y conocida por el consumidor televisivo. Identifica la situación que se vive hoy en día, en la que conviven el sistema analógico y el digital. La fecha clave es el 3 de abril del 2010, cuando está previsto que la única manera para poder ver la televisión sea a través de un sistema que ofrecerá al espectador la posibilidad de recibir una mejor imagen y contar con más canales. Pero, a pesar de estar a menos de un año de que se produzca este apagón, los plazos no se están cumpliendo. El Ministerio de Industria establecía varias fases para la progresiva implantación de esta tecnología. El próximo 30 de junio estaba previsto que se llevase a cabo este cambio en 1.200 municipios españoles y solo lo harán 500. Las razones están en los problemas de cobertura y en el poco alentador índice de penetración de esta tecnología en los hogares del país.
Galicia no es ajena a este retraso. Cuarenta y cuatro municipios de las provincias de A Coruña y Pontevedra han sido excluidos de esta fase, entre ellos la ciudad de Santiago y una gran parte de los concellos de su entorno. A las razones conocidas hay que añadir, en el caso gallego, una tercera esgrimida desde el Ministerio de Industria. El cambio de Gobierno tras las autonómicas y el traspaso de poderes está retrasando este proceso.
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La TDT de pago. Las puertas para esta nueva modalidad ya están abiertas. El Gobierno anunciaba, el pasado 8 de abril, la posibilidad de que los operadores pudiesen solicitar a Industria una autorización para prestar este servicio, un anuncio matizado horas después. El proyecto debería ser aprobado por el Consejo de Ministros. La gran beneficiada de esta medida es Mediapro, la productora de Jaume Roures, que posee la mayoría de los derechos de los equipos de fútbol de Primera y Segunda División, y que necesita canales para comercializarlos. De hecho, La Sexta, cadena de la que es copropietaria Mediapro, ya la ha solicitado, al igual que Antena 3. El sistema sería parecido al de las actuales taquillas de las plataformas digitales, en las que el usuario paga por la compra de un servicio. El problema estriba en que, actualmente, ni los televiores con TDT incorporado, ni los adaptadores para las televisiones analógicas cuentan con esta función. Según el último informe de Impulsa TDT, hasta el pasado mes de marzo se habían vendido 17,5 millones de unidades.
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Un nuevo modelo de televisión pública. El Gobierno quiere atender una de las principales reclamaciones de las televisiones privadas. Acabar con la doble financiación de RTVE y que la corporación pública deje de emitir publicidad. El pasado 8 de mayo, el Consejo de Ministros aprobaba el anteproyecto para suprimir los anuncios en esta cadena y ponía fecha para aplicar esta medida, el mes de septiembre. Pero el debate continúa abierto. El Gobierno quiere garantizar la actual financiación de la corporación pública y compensar los 478 millones que tenía previsto recaudar RTVE por publicidad este año. La fórmula planteada es que las cadenas privadas y las empresas de telecomunicaciones compensen esta disminución de los ingresos. Las televisiones privadas aceptan a regañadientes esta fórmula, por el previsible aumento de beneficios que tendrán vía publicidad. La empresas de telecomunicaciones (Telefónica, Vodafone, Orange y Ono, entre otras) la rechazan abiertamente y anuncian que subirán sus cuotas a los abonados. Tras TVE, las cadenas privadas quieren que se extienda esta medida a las televisiones autonómicas.
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Las fusiones. Este jueves, se aprobaba en el Congreso de los Diputados la ley que facilita la posibilidad de que las cadenas puedan fusionarse, con el único límite de que no superen el 27% de la audiencia. Todas las miradas están ahora en las negociaciones que mantienen directivos de Sogecable y Mediapro para lograr un acuerdo que suponga la fusión de La Sexta y Cuatro, el más probable, según destacan fuentes del sector. El pacto acabaría con las largas y costosas disputas mantenidas entre las dos empresas y daría a Mediapro la posibilidad de contar con nuevos canales para comercializar sus derechos deportivos través de Digital+, una alianza impensable hace dos años, que hoy no se puede descartar.
El resto de las cadenas privadas generalistas tampoco ocultan su interés en las fusiones, pero para ello deberán contar con Cuatro y La Sexta. Las dos cadenas se han convertido en unos comodines necesarios para un acuerdo y respetar el límite del 27% de cuota de audiencia establecido en la nueva ley.