El programa tiene un formato mensual. Los buenos resultados de audiencia conseguidos por 21 días en sus primeras entregas le han supuesto su continuidad en Cuatro hasta finales de este año.
-¿Le compensan económicamente las situaciones límites que tiene que vivir?
-Para mí lo más gratificante no es este aspecto, sino la respuesta de la gente. Cuando estrenamos el programa con 21 días en la calle, de repente nos llegaron muchos mensajes agradeciéndonos que explicásemos cómo es de verdad la gente a la que no le queda otro remedio que vivir de esta manera. Nadie me creía que fuesen personas normales y corrientes, sin suerte en la vida. A mí me paraban para decirme que les había cambiado totalmente su opinión sobre este asunto. Y eso es una sensación como periodista que me llena totalmente. Lo más gratificante es la respuesta de la gente.
-¿Ha tenido momentos en los que ha querido abandonar?
-Se pasa mal, pero lo superas. Por ejemplo, en el caso de los trastornos alimentarios esperábamos que un día ya no pudiera aguantarlo y me pegara un atracón. Pero eso no pasó jamás, porque las chicas bulímicas lo hacen no por hambre, sino por ansiedad. Además, intentamos no juzgar a priori, simplemente relatar lo que ocurre, qué se experimenta cuando me meto en las situaciones en que me meto, intentando no tener ideas preconcebidas, aunque eso no siempre posible.
-Haciendo el trabajo que hace, supongo que tendrá un buen seguro.
-Soy autónoma, pero claro que tengo un buen seguro.