La reina Isabel y el duque de Edimburgo, fuera de las investigaciones

Efe

GENTE

Un juez ha determinado el duque no sea llamado a testificar y que la reina no sea obligada a contestar las preguntas del abogado de Mohamed Al Fayed.

07 mar 2008 . Actualizado a las 22:10 h.

El duque de Edimburgo, marido de la reina Isabel II, no será llamado a testificar ante la investigación judicial sobre la muerte de Diana de Gales y su novio, Dodi al Fayed, dictaminó hoy el juez de la instrucción, Scott Baker.

El magistrado indicó además que no se debería pedir a la soberana que responda a las preguntas del abogado Michael Mansfield, que representa al millonario egipcio Mohamed al Fayed, padre de Dodi, quien mantiene que la pareja fue víctima de un complot ordenado por el duque de Edimburgo.

«A mi juicio, no es oportuno convocar al duque de Edimburgo para que preste declaración, ni creo que se debería pedir a la reina que responda a la preguntas planteadas por el señor Mansfield», dictaminó el juez.

«Ninguna de las dos medidas, a muy juicio, hará que el proceso de la investigación avance», añadió.

La princesa y su novio fallecieron el 31 de agosto de 1997 al estrellarse su automóvil en el túnel del puente parisino del Alma.

La resolución del juez supone un revés para Al Fayed, que ha reclamado siempre que el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, preste declaración en la investigación.

El magnate egipcio está «muy decepcionado» por la decisión judicial y «espera» que el magistrado haga públicas las razones que le han llevado a pronunciarse en ese sentido, dijo hoy su portavoz, Katharine Witty.

«Mientras tanto, los abogados del señor Al Fayed están discutiendo las opciones legales con que cuenta, incluida una revisión judicial», añadió.

El magnate egipcio, dueño de los grandes almacenes Harrods, mantiene que Ladi Dy y Dodi fueron «asesinados» por el MI6 (servicio de espionaje exterior británico) bajo órdenes del duque de Edimburgo porque Diana estaba embarazada de su hijo, un musulmán, y la pareja iba a casarse.

La investigación judicial, que empezó el pasado octubre, debe establecer si la muerte de la princesa fue producto de una conspiración o de un trágico accidente.

Dos pesquisas policiales previas, una en Francia y otra en el Reino Unido, concluyeron que el suceso se debió a un accidente causado porque el conductor, Henri Paul y que también murió en el siniestro, conducía muy rápido y bajo la influencia del alcohol.