La huelga de guionistas que desde el lunes azota a los principales estudios de televisión en Estados Unidos se cobraba esta semana sus primeras víctimas en la pequeña pantalla después de que series como 24 , Mujeres desesperadas y La oficina tuvieran que suspender su rodaje. En una decisión que conseguía dejar sin palabras al mismísimo Kiefer Sutherland, cuya producción 24 ha tenido que ser pospuesta hasta enero, se calcula que al menos 12.000 profesionales dejaban de trabajar en lucha por un reparto más equitativo del pastel digital.
Movilizados por los dos sindicatos más importantes del país, las reivindicaciones de los guionistas conseguían estancar el pasado domingo meses de negociaciones entre creativos y productoras. Sin que ninguna de las partes haya expresado su voluntad de volver a la mesa de diálogo, las producciones televisivas han sido las primeras en sufrir las consecuencias de un enfrentamiento que podría costarle a la industria cerca de 200.000 millones de dólares.
Con el miedo de que el conflicto pueda alargarse indefinidamente, tal y como ocurrió en 1988 cuando otra huelga de bolígrafos, esta vez por la llegada del VHS, mantuvo sin guiones a Hollywood durante más de cinco meses, el gobernador del estado de California, Arnold Schwarzenegger, ha sido uno de los primeros en interpelar a la buena voluntad de los representantes. «Es mi obligación mediar en un problema que puede tener un impacto demoledor dentro de la economía local», aseguró el intérprete de Terminador.
Sin peligro aparente en las salas de cine, gracias a la precaución de muchos estudios de guardar proyectos sin estrenar, el rentable mundo de la televisión no ha podido escapar, sin embargo, a las consecuencias de una huelga que ya su primer día conseguía dejar fuera de pantalla a históricos presentadores, como David Letterman o Jay Leno, cuyos shows han sido suspendidos hasta nuevo aviso.
Internet se beneficia
A la espera de ver quién consigue finalmente imponerse en el pulso, Internet se ha convertido de momento en el único ganador de este conflicto. Millones de estadounidenses han pasado del sofá a la silla en busca de entretenimiento. Una decisión que, paradójicamente, podría poner más difícil la búsqueda de una resolución, tal y como explicaba la NBC: «Es la pescadilla que se muerde la cola, cada día sin tele más gente va a Internet y genera más dinero que luego deben repartirse en las negociaciones».