Los socialistas solo tienen asegurados el 55,4% de sus antiguos votantes, mientras el BNG también peleará por elevar su 60,8% de electores fieles
17 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Desde de las últimas elecciones municipales del 2007 han pasado muchas cosas y algunas de ellas han logrado remover los cimientos electorales de algunos partidos. Los datos de trasvase de voto de la encuesta de Sondaxe que La Voz publicó el pasado fin de semana muestran una profunda erosión de la fidelidad entre quienes apostaron por el PSOE hace cuatro años. Así, los socialistas solo tendrían asegurado el 55,4% de sus antiguos electores, con un nivel de indecisión que en las diez ciudades en las que se hizo el sondeo alcanzaría el 26,6%.
Al margen de ganar la confianza de nuevos electores, los estrategas del PSdeG deberán concentrarse en recuperar buena parte de este suelo electoral que ahora mismo estaría en peligro. Algunos de ellos caerán en la abstención si no se les moviliza, otros pueden retornar a su antiguo refugio electoral, pero también es posible que sean acogidos en las siglas de la competencia. En las diez ciudades gallegas donde se visualizará el fracaso o el triunfo el 22-M existe un 26% de electores que podrían considerarse críticos con sus antiguas opciones electorales y que, probablemente hasta última hora, no decantarán el sentido de su voto.
A pesar de que la gestión del Gobierno de Zapatero pesará en unos comicios en los que los candidatos deberían tener mucho que decir, el retén de antiguos votantes del BNG también está por ganar. En este caso, el nivel de fidelidad alcanzaría el 60,8%, en una formación que cuenta tradicionalmente con unos sólidos suelos electorales. Pero ante la inminente cita electoral arrastra un nivel de indecisión del 22,5%, tan solo cuatro puntos por debajo del PSdeG, el partido que en teoría debe sufrir más el desgaste del Ejecutivo de Zapatero en unas elecciones que el Partido Popular plantea como unas primarias a nivel nacional.
Con algunos matices, el PP se sitúa con una base electoral más sólida que la izquierda, pues dispondría del trampolín del 77% de sus antiguos votantes y apenas afrontaría un problema de indecisión en el 15% de sus reservas electorales. Aunque por ciudades sí que se observa un importante sector crítico de antiguos votantes en Ourense, siete puntos por debajo de la media de fidelidad de los populares en el ámbito urbano gallego.
En relación a los abstencionistas, el PP también estaría mejor situado, pues apenas un 2,9% de su antiguo retén electoral acabaría optando por la abstención, frente al 4,4% del PSOE o el 4,9% del BNG.
El comportamiento de los populares también sería mejor a la hora de movilizar el voto tradicionalmente abstencionista, pues estarían en condiciones de hacerse con el 9,1% de quienes no votaron en las municipales del 2007. El PSOE, por contra, lograría activar a su favor al 4,4% de los abstencionistas.