Con ETA en retirada, Resistencia Galega había aumentado su actividad en los últimos meses con una bomba en un cajero de Vigo -que precisó de una voladura controlada- y el atentado contra la casa natal de Fraga en Vilalba. Los terroristas gallegos planeaban convertirse en referencia de los grupos violentos y planeaban un gran atentado en A Coruña, coincidiendo con la visita del príncipe Felipe, y otro más para reventar los actos oficiales del día de la Constitución
Conscientes de la espiral de violencia que se estaba gestando a través de seguimientos y escuchas, la Policía Nacional interceptó el miércoles en el peaje de Padrón un vehículo cargado con explosivos que se dirigía a A Coruña. Ese día fue detenido el conductor, Eduardo Vigo Domínguez, así como otros tres activistas que vivían en Vigo. En uno de estos domicilios se encontró una potente bomba que podría haber causado graves daños materiales y personales, pues era una olla exprés cargada con 3,2 kilos de explosivos.