Los servicios de la Cruz Roja atendieron en el 2010 a 1.534 personas que vivían al raso

La Voz

GALICIA

17 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

-Me da miedo entrar.

-No pasa nada. Solo tienen frío. ¿Quiere que entremos con usted?

-Entren, por favor.

El diálogo sucedió hace unos meses en una calle de la zona centro en A Coruña. Dos hombres dormían en la entrada de un banco y una clienta aguardaba para retirar dinero. Era por la noche. Y fuera, a la intemperie, hacía frío. A personas como esos dos transeúntes refugiados del rocío con cartones es a las que atienden desde el programa Sen Teito de Cruz Roja, una iniciativa sufragada con los fondos correspondientes al segundo plan de inclusión de la Xunta. Un café caliente en una noche de frío también es otra forma de ayudar.

Durante el año pasado, según los datos que maneja la coordinadora del programa, Mónica Castelao, fueron atendidos en las cinco ciudades en las que han puesto en marcha el proyecto (Lugo, A Coruña, Ourense, Santiago y Vigo) 1.534 personas, un 80 % de las que eran hombres y un 22 % extranjeros. Vigo cuenta ahora con el problema de la paralización de la edificación del albergue público por la falta de una ubicación.

Todas ellas viven diariamente en la calle, al contrario de los que acostumbran a utilizar los recursos de alojamiento que prestan los centros específicos para personas que no tienen casa. «El número ha aumentado, pero no tanto como los que utilizan otro tipo de recursos y que han llegado a ellos tras perder el trabajo, por ejemplo. Lo que percibimos también es que los recursos de las diferentes instituciones están totalmente desbordados», explica la responsable del programa de la Cruz Roja en la comunidad. La forma de trabajar que tienen los empleados y voluntarios del servicio con estos indigentes es muy diferente en función del caso.

Recursos

Igual que, tal y como destaca la experta, no puedes hablar de un perfil más allá del que ofrece una estadística. Para ayudarlos, añade, «analizamos cada caso y vemos qué tipo de recursos generales hay y a cuáles pueden acceder», dice.

Vivir en la calle es, por otra parte también, un factor de riesgo a la hora de caer en algún tipo de adicción. Incluso muchas de las personas que no tienen casa padecen además algún problema de salud mental. Eso es algo que constatan trabajadores sociales dedicados a tratar con este tipo de grupos.