La macrocausa de la vieira del 2008, paralizada por una prueba

f. varela, E. Abuín REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Furtivos implicados ahora en el nuevo caso niegan que sea su voz la grabada

10 jun 2011 . Actualizado a las 15:56 h.

La actual operación contra la vieira tóxica tiene su precedente en otra, bautizada por la Guardia Civil como Cataluña, que en el 2008 encausó a decenas de personas, entre furtivos de la ría de Ferrol y hosteleros de toda Galicia. Por sus dimensiones es de mayor calado y amplitud que la actual, con implicaciones de grandes almacenistas que comercializaban cientos de kilos de vieira tóxica. Ocurre, no obstante, que aquella macrocausa está paralizada porque parte de los encartados, sobre todo los furtivos de la ría de Ferrol, niegan que las voces que aparecen en las intervenciones telefónicas practicadas durante la investigación, sin que ellos supiesen que estaban siendo grabados, sean las suyas.

Son, entre ellos, los hermanos Calvo Castiñeiras, pero también otros que aparecían en aquellas redes y de nuevo detenidos ahora en la actual, como Higinio Manuel Fernández Bajo. Del análisis de las conversaciones de estas intervenciones telefónicas se constata que distribuían la vieira por toda la geografía gallega. Pero como algunos eran delincuentes en otras áreas de actividad, además de la marisquera, sabían que podían estar siendo controlados y por eso utilizaban una jerga especial. A la vieira la llamaban concha y se referían a nécoras y centolla como bichos. Una plana era una planeadora. Como en el mundo del narcotráfico, y probablemente asesorados por sus abogados, varios de ellos atacan una de las principales pruebas de cargo: las grabaciones. Si consiguen anular las escuchas, tienen la mitad de la acusación desvirtuada.

Colapsado

El juez que se ocupa de ambas causas, Alejandro Morán Llordén, ha pedido que se confronten grabaciones de voz ante el secretario judicial con las realizadas en la investigación policial. Varios de ellos ya han pasado por el Juzgado de Instrucción numero 3 de Ferrol y los fonogramas han sido remitidos a un laboratorio especial central de la Guardia Civil. Ocurre que este servicio policial está colapsado por la cantidad de trabajo. Parece que la actitud de los furtivos de Ferrol la adoptan otros grandes delincuentes que, probablemente, tienen prioridad. De manera que, mientras no se confirme que las voces son las suyas, el sumario permanece quieto. Es decir, cuando todavía aquella macrocausa del 2008 permanece viva, comienza otra, con nuevos y viejos protagonistas.