Decomisan 180 plantas de marihuana en el piso de un aparejador en A Coruña

Emiliano Mouzo, María Vidal A CORUÑA / LA VOZ

GALICIA

El hombre viajaba cada 20 días desde la capital de España para atender la plantación y para recoger los arbustos una vez su estado de maduración fuese óptimo

10 jun 2011 . Actualizado a las 12:43 h.

Agentes de la Policía Nacional se incautaron el pasado miércoles de 180 plantas de marihuana que estaban en sus correspondientes tiestos en el primer piso C del ala 1 del edificio Trébol, en la avenida de Joaquín Planells, en A Coruña. La vivienda estaba ocupada de forma esporádica por un aparejador que reside habitualmente en Madrid. Ahora la policía intenta dar con el paradero de esta persona, señalaron fuentes próximas a la investigación.

El hombre viajaba cada quince o veinte días desde la capital de España para atender la plantación y para recoger los arbustos una vez su estado de maduración fuese óptimo. Y en muchos de sus viajes venía acompañado de su hija, una joven menor de edad que dormía en la vivienda en medio de las plantas y respirando un fortísimo olor a marihuana, aseguraron las mismas fuentes.

Pero, a pesar de su ausencia del piso, los vegetales estaban debidamente cuidados gracias a los sofisticados dispositivos que el aparejador había montado en la casa. Varios focos de gran potencia facilitaban la luz necesaria y adecuada para garantizar el perfecto crecimiento de las matas. Y sofisticado también era el sistema de riego que empleaba.

Recolectaba a plena luz del día

La operación policial fue posible gracias a los vecinos del edificio. Hace más de un año que notaban un fortísimo y desagradable olor por todo el inmueble, por lo que alertaron a la policía. El pasado mes de marzo el olor aumentó considerablemente cuando el aparejador, a plena luz del día, bajó a la calle unos sospechosos sacos. Acababa de hacer la recolección. La policía ya le seguía la pista, pero quería cogerlo con las manos en la masa. Fue el miércoles cuando reventaron la puerta y accedieron al piso, ya que los agentes temían que la instalación eléctrica del invernadero causara un grave problema. Y es que el cultivador de marihuana no quería gastar en electricidad y tenía enganchada la corriente a un enchufe comunitario. Y antes había intentado hacerlo en el ascensor abriendo un boquete en el tabique del elevador.