Hernández pide diálogo en la inauguración de un tramo de la A-8
04 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La Xunta y el Ministerio de Fomento parecen dispuestos a abrir una etapa de diálogo en la que los acuerdos pesen más que las discrepancias. El acto inaugural del tramo de la autovía del Cantábrico (A-8) comprendido entre As Touzas y Vilalba, de nueve kilómetros de longitud, sirvió para observar la disposición de ambas Administraciones a compartir la necesidad de lograr puntos de encuentro.
El conselleiro de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, Agustín Hernández, manifestó en su intervención la necesidad de «reflexionar» sobre medidas de coordinación dado que ambos organismos, dijo, padecen una situación marcada por las dificultades presupuestarias. La propuesta que formuló Hernández consiste en la apertura de una vía de diálogo que permita decidir conjuntamente qué obras y qué inversiones se pueden priorizar. Incluso, dentro de esa estrategia que definió como «planificación conxunta», se atrevió a citar dos obras, el corredor que unirá Barreiros y Ferrol y la autovía Lugo-Ourense, como posibles ejemplos de ese trabajo que podría afrontarse en equipo.
El conselleiro matizó que esa declaración de intenciones estaba dictada por el «realismo», con el beneficio de Administraciones y de administrados como única referencia: «Non se trata de impoñer nin de condicionar», afirmó.
Por su parte, el ministro de Fomento, José Blanco, hizo poca referencias explícitas a las palabras que Agustín Hernández había pronunciado antes que él, aunque sí admitió implícitamente que compartía ese punto de vista. En su intervención, en la que empezó hablando en castellano y acabó en gallego, afirmó que «la mejor inversión» era el entendimiento mutuo que permitía avanzar en proyectos. Sobre la A-8, destacó que ese preveía para el 2012 el final de los tramos Mondoñedo-Lindín y Lindín-Carreira, ralentizados por problemas técnicos, y la apertura del de Lourenzá a Mondoñedo para este año.
Malos precedentes
El ambiente de ayer contrastó con las críticas vertidas entre unos y otros, durante la reciente campaña electoral, sobre las obras del AVE y sobre plazos dispares para su final, citados por el PP y por el PSOE. Antes incluso, en octubre del 2010, la inauguración de dos tramos chairegos de la A-8, Abadín-Castromaior y Castromaior-As Touzas, derivó en una refriega entre ambos políticos: Hernández denunció inconcreción en los plazos, y Blanco atribuyó a Gobiernos del PSOE el avance de las obras de la transcantábrica.
40,5 kilómetros
El tramo inaugurado ayer permite circular por la A-8 en la Terra Chá durante 40,5 kilómetros seguidos, con inicio en A Xesta (Abadín) y final en Baamonde, en donde la A-8 confluye con la autovía del Noroeste (A-6).