Los funcionarios acatan el control de horarios, pero piden una apuesta real por la flexibilidad

serafín lorenzo SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

CC.OO. destaca que lo más interesante para los empleados públicos es la flexibilidad horaria y el teletrabajo, pero matiza que «xa se poderían implantar co actual sistema de fichaxe».

02 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La acreditación digital que la Xunta implantará para dotarse de un sistema «universal y homoxéneo» de control de la actividad de 20.000 empleados públicos no preocupa al sector, más allá de la queja de los sindicatos de que el colectivo es víctima de una campaña de desprestigio. Las centrales relativizan la utilidad del nuevo sistema, que no se completará hasta el tercer trimestre del 2012, y piden al Gobierno de Feijoo que la flexibilidad de horario y el teletrabajo sea una apuesta real y no un mero anuncio para compensar la fiscalización laboral.

Aunque Presidencia informó a los sindicatos del proyecto Kronos el miércoles, en víspera del Consello que aprobó el programa, los representantes de los funcionarios lamentan que esa exposición estuvo más centrada en las bondades del sistema para el desarrollo de la Administración electrónica que en detallar cómo se realizará el control laboral. Pedro Méndez, de CC.OO., destaca que lo más interesante para los empleados públicos es la flexibilidad horaria y el teletrabajo, pero matiza que «xa se poderían implantar co actual sistema de fichaxe».

El «caramelo» de la negociación

Méndez destaca que la Xunta promete avances que los sindicatos llevan años demandando sin éxito. «En calquera negociación sempre hai un caramelo», ironiza. Fernando García, de la CIG, asegura que «se realmente houbera unha proposta seria sobre a flexibilidade horaria, ata lle aplaudiriamos á Xunta, pero moito nos tememos que non». Para la CIG el anuncio en período preelectoral no es oportuno: «Hai un intento de desprestixiar ao funcionario por parte da Xunta». Desde el CSIF, José Francisco Sánchez incide en reclamar que se desarrolle la flexibilidad y el teletrabajo, y que la medida «no se quede en la mano dura contra el funcionario, que es lo que a la Xunta le interesa vender y que no es necesaria».