La hermandad entre gallegos no está exenta de rivalidad entre los distintos centros

La Voz

GALICIA

La comunidad de emigrantes gallegos en Madrid ha conseguido ejercer una gran influencia social en la comunidad. La clave de ese poder se encuentra en la incesante actividad de los centros gallegos, que son reclamados ya en casi todos los pueblos en los que están presentes para ocupar un lugar destacado en las fiestas locales. Eventos como la Semana Gastronómica del Marisco, organizada por la Xuntanza de Alcobendas, trascienden el ámbito gallego y reúnen a miles de personas. Se organizan también romerías, conciertos o fiestas del entroido y del magosto que sirven para fomentar la hermandad en la comunidad gallega en Madrid.

Pero la pertenencia a una tierra común no garantiza la unidad entre todos los emigrantes gallegos. El presidente del Centro Gallego de Madrid, Fernando de Castro, reconoció a La Voz de Galicia que «cuestiones personales impiden la colaboración entre centros regionales».

Difícil unificación

En varias ocasiones se ha intentado unificar a todas las asociaciones en una federación común, pero no ha sido posible. Varias se han aliado en la Federación de Asociaciones Gallegas de Madrid (Fagama), pero otras han quedado al margen, como el Centro Gallego de Madrid, el más antiguo. Desde algunas de las asociaciones pertenecientes a Fagama se acusa al Centro Gallego de querer acaparar todo el protagonismo y la representación, algo que De Castro desmiente.

Existió incluso el proyecto de unificar la Casa de Galicia con el Centro Gallego, cuando la primera no era una sede oficial de la Xunta. Pero, según De Castro, cuando el acuerdo estaba prácticamente cerrado Manuel Fraga lo echó atrás y decidió convertir la Casa de Galicia en un ente independiente que representa al Gobierno autónomo.