Un oleiro de Buño moldeó unos 500 copones para la misa

Patricia Blanco
Patricia Blanco CARBALLO/LA VOZ.

GALICIA

03 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Antonio Pereira Rodríguez, O Rulo , oleiro de Buño (Malpica), concejal socialista y responsable de la Mostra de Olería, aún tenía ayer unos cinco copones en su casa. No unos cualquiera, sino unos ejemplares del mismo tipo de los que hizo con motivo de la llegada del papa Benedicto XVI y, más concretamente, para la eucaristía que oficiará.

Salvador Domato, coordinador de la comisión organizadora de la visita del próximo sábado, en compañía de otros encargados, le explicó a Antonio lo que se pedía: unos copones, con tapa, en los que los sacerdotes han de llevar las hostias que repartirán entre los miles de fieles que acudirán a la plaza del Obradoiro en ese día.

El encargo no fue menor: unos 500 copones. «O día que viñeron había aquí pousadas unhas pezas con esmalte vermello, co que se traballa agora moito en Buño, e dixeron que ese color xa lles gustaba [lo llevan en la parte superior]». Así que O Rulo se puso manos a la obra y creó el primer ejemplar. «Viñeron velo e xa quedaron convencidos co modelo que creara». Los copones llevan la inscripción: Misa con S. S. el Papa Benedicto XVI, 6-XI-Año Santo 2010 . Evidentemente, hay pequeñas diferencias entre ellos, pero en eso reside el valor de la artesanía y la de Buño es de la mejor: «Nunca dúas pezas van ser iguais, e eu xa llelo comentei, pero dixeron que iso era precisamente o que querían». Es trabajo de creación, de tradición, artístico, muy cuidado y no solo en manos de O Rulo (por cierto, galardonado con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes), sino también en las de su mujer: Luz Díaz. «Eu fago, ela decora», apunta. Es decir, él moldea y acaba la pieza, y ella graba (con gran precisión y mejor letra) la inscripción.

Quiso la casualidad que, en el momento de entregarlos, estuviese en Santiago un representante del Vaticano. Se llevó un ejemplar y Antonio ya tiene noticias de que allí ha gustado. No es la primera pieza de olería de Buño presente en ese territorio: la parroquia de Carballo, en su peregrinación a Roma, llevó un hórreo de ese material.

Por ser piezas de artesanía (y de artesanía familiar, sería bien decir), es un trabajo de horas: «Facer todas as pezas levounos uns dous meses. Dende que acabou a Mostra da Olería de Buño xa nos puxemos con isto, sábados, domingos...». Y es que todo ha de estar en su justa medida: «Non só hai que moldear o barro [de Buño, por supuesto], senón tamén cocer as pezas e o que chamamos bizcochalas , que é cando leva o esmalte, que non pode ser moi groso nin moi fino, e ten que ir a unha maior temperatura, á temperatura exacta...». El bien hacer lo da la experiencia y O Rulo , pese a que en un principio no pensaba acabar dedicándose a esto, lleva ya algo más de treinta años en el oficio. Es hijo, nieto, bisnieto e incluso tataranieto de oleiros.

«Paréceme unha moi boa noticia que escolleran a olería de Buño para un acto tan importante. É unha satisfacción enorme, non xa para min, senón para todos os que traballamos nisto», asegura. Por ello, intentará estar presente en la misa, aunque sabe que será difícil. Encargos de esta categoría (sobre todo por el número de piezas) no son, ni mucho menos, frecuentes.